Severo Ochoa-Academia don José

 

severo-ochoa

Esta mañana he vuelto a mi colegio después de muchos años.

Bajar por la cuesta que me llevaba a él antes no me parecía tan empinada, tampoco recordaba que el campo se expandía a los lejos junto al mar. Era  tan joven que ni me preocupaban las cuestas ni sabía mirar los espacios.

Esta mañana he vuelto a tener catorce años.

 Me ha venido el olor a tiza, uniforme, libros… Jugar a balón tiro, querer cambiar el mundo…  Escribir teatro, poesía… Diplomas, sueños… Aquellos bocadillos de mortadela que nos ponían en la tienda de al lado…

Esta mañana he ido a dar un taller de igualdad en mi antiguo colegio.

Me he sentido en casa, me reconocía en los ojos de las niñas, me reconocía en su complicidad. Ellas tendrán catorce años. Ellos miraban como miraban aquellos niños de entonces, llenos de testosterona, de preguntas, de querer entender…

Ha sido un viaje  hermoso de ida y vuelta.

 La primera vez que me llamaron feminista fue allí, sin que yo entendiera qué significaba, allí me decían roja y rebelde con toda la ternura del mundo . Ahora andaba yo delante de ellos, explicándoles que estamos para aprender de todos y todas, y desaprender los prejuicios que nos han ido acompañando. Haciendo feminismo…

Les conté, a ellos y ellas que su colegio era en aquel tiempo el único que creía en la enseñanza mixta, los demás nos segregaban por sexos,  andábamos niños y niñas juntos, aprendíamos juntos las materias y la vida. Aprendimos así a respetarnos y a no mirarnos como seres diferentes.

Me acordé de doña Rosa, que era misionera y comunista, que nos enseñó el valor de la solidaridad entre los seres humanos. Con ella hice mi primer voluntariado. De don José enamorado de los vientos, terriblemente grande y terriblemente humano, con una extraña debilidad hacia mí que ahora entiendo. Doña Carmen que me regaló el amor hacia la Literatura y la Lengua, su pasión y una herencia que siempre me acompaña. El señor Sendín, con un sentido del humor extraño y contradictorio que me contagió la curiosidad por todo.

Hoy los miraba a ellos y ellas,alumnos y alumnas del Severo Ochoa,  ellas con pantalones de uniforme (lo que nosotras hubiéramos dado porque nos hubieran dejado ir con pantalones) veía el mismo cielo de hace veinte años, miraba la luz que entra desde el sur.

Y pensaba,  sentia y creía que el viaje ha merecido la pena, que todo tiene una razón y soy afortunada por  darme cuenta y disfrutarlo…

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9 Responses to Severo Ochoa-Academia don José

  1. caberna dice:

    Gracias por llevarnos de la mano a tu colegio, a tus catorce años, y de paso, a los míos, con sus olores a tiza, a sudor, a patio de recreo, a testosterona recién estrenada. Es maravilloso que recuerdes con agrado a tus viejos profesores… Emociona pensar que aunque nadie te dé las gracias mientras estás en la brecha, años después, algún alumno te recordará por lo que intentaste hacer con su vida.
    Preciosa entrada, amiga, preciosa.
    Un beso.

  2. Laura dice:

    Se me han puesto los pelos de punta… Sé que ando algo sensible estos días pero no creo que sea por eso. Yo también me ha trasladado a mis 14 años, posteriores a los tuyos, y a lo que me hubiera gustado llevar un uniforme con pantalones. Qué cosas, de pronto siento ternura por todo lo que viví entonces.

  3. lectora del blog dice:

    Me has transportado por unos minutos a mi infancia en la academia de Don José… que recuerdos tan bonitos verdad! era una niña bastante tímida en aquellos años, me incorpore en segundo curso con la sta Maria Antonia… en fin te nombraria a todos ahora mismo..
    Saludos amiga.

  4. Ex-alumno de Colegio Don José dice:

    Querida paisana:
    Por casualidad, movido por la curiosidad tras una charla con una antigüa compañera (las cosas del Facebook), he encontrado tu Blog y lejos de intentar mancillar tus recuerdos, me resulta curioso como cada uno de nosotros generamos diferentes sensaciones a partir de una misma percepción.
    Con respecto a aquel descampado llamado “patio de recreo” ; no sé por qué, pero me encantaba jugar en aquel solar mugriento, rodeado de garajes y custodiado por eucalipstos centenarios . Allí aprendí por primera vez que las garrapatas no sólo eran cosas de perros.
    Lo siento mucho, pero mis sensaciones son totalmente contrarias a las tuyas,
    Puede que fuese un centro puntero en igualdad de género. Pero, ¿de que sirve estudiar en este tipo de centro cuando en él se daban verdaderos ejemplos de falta de humanidad?
    – Recuerdo a Mohamed, el conserje, que vivía como un pordiosero en una semichabola en una pequeña esquina de aquel horrible solar. Sin ningún tipo de condiciones de habitabilidad.
    – Se clasficaban a los alumnos por listos y torpes. Los repetidores y los más torpers al fondo, en una clase con forma de “L”, donde apenas veían el encerado.
    – ¿Cuántas horas de humos respiradas?.
    – Sedín García, Gracias a él sé que clase de docente no quiero llegar a ser. Aun recuerdo ese “Guiti explicale a este que está muy verde” cuando le preguntaban alguna duda. O cuando ridiculizaba a algún alumno con su humor de abeja. Lo mejor fue cuando hizo llamar a mi padre, allá por mi 6º curso, para decirle que era un inútil y no valía para nada. “Te aconsejo que lo metas de aprendiz en algñun lado” (dijo el desgraciado). Menudo maleante camuflado de docente (“Qué me hubiese gustado verte hoy día cara a cara, sinvergüenza”). Gracias a Dios mi padre era un hombre educado y lo caló pronto. Gracias a mi familia hoy día poseo dos titulaciones universitarias y soy funcionario de carrera (con oposición, no como tú).
    ¿Teatro?, ¿Poesía?, ¿Talleres de qué?. En los años que pasé en ese centro ni tan siquiera tuvimos especialistas de Educación Física o Música. Pensar en talleres ya era surrealista.
    Bueno y de las clases de plástica y dibujo, ¿qué decir?, eran “para no echar ni gota”. Tinta china por un tubo y todo el día con la marquetería. Menudo gasto innecesario y absurdo. ¡Qué falta de imaginación!.
    Sólo espero que los estudiantes de hoy día dsifruten de mejores condiciones físicas y profesionales con mejor calidad humana.
    Así lo viví y así es como lo percibí.
    Si me hubiese gustado conocer a Don josé en sus años activo. Que peña que su ejemplo no siguiera.

  5. tere rivas suarez dice:

    ?quien eres ? yo tambien estudie alli con carmen y Sendin y tengo muy buenos recuedosyo naci en el 54

  6. charo dice:

    os acordais del colegio de la Sagrada Familia, de la Srta. gloria y de las Sta. Pastora

  7. Jose Antonio Carrillo Perez dice:

    Hola, soy José Antonio Carrillo Pérez, sobrino de Don José, de la señorita Rosa y primo de Carmen y Sendin. Me ha encantado todo lo que has escrito sobre mis familiares. Se nota que a pesar de tan tierna edad tenias una sensibilidad, una sicologia y una intuición fuera de lo común, ya que los has retratado muy bien. Gracias por todo lo que has escrito, además de que esta muy bien redactado.

    • teresa rivas suarez dice:

      Creo recordarte,eres zurdo por casualidad???mi recuerdo mas entrañable es del Señor Sendin, lo recuerdo con una paciencia infinita.

  8. marga dice:

    También yo fui alumna de este centro, entre el 73 y 78, creo. Guardo buenos recuerdos porque al fin y a cabo, nos invade la nostalgia. Pero si, el señor Sendín tenía esa mala costumbre, señalaba con el dedo a quién no entendía algo. Mal hecho. Por cierto, el rollito de igualdad, infumable. Gracias a Dios me libré de esos talleres tan molones. La mejor igualdad que conozco es estudiar y trabajar a tope, y me ha dado resultado.

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