“Los gatos lo sabrán”

julio 21, 2012

Íbamos juntos , era un 8 de marzo, no recuerdo muy bien el año.

Habíamos estado en el salón del hotel celebrando el Día de la Mujer, ya sabes, premiando a algunas, haciendo feminismo, interpretando discursos sentidos que yo redactaba media hora antes,  creyéndome las consignas … recuerdo que tú te burlabas de mi, de mi sororidad y  de mi feminismo.

Yo dejaba que te rieras  mientras tus ojos me acariciaban con avidez. Yo te animaba a cambiar el mundo también desde tu espacio político. Me burlaba un poco, sólo un poco de ti y tu partido cuando comparaba vuestras  consignas con las conspiraciones de “La Vida de Brian”

Salimos del hotel felices, al menos yo, con muchos aplausos y algunos vinos. Él estaba alli, en la puerta, en las afueras del Ayuntamiento con una gabardina a lo Bogard una noche que amenazaba  sin lluvias.

Había presentado “Mujeres en pie de guerra”, lo traía Comisiones Obreras por el Día de la Mujer.    Y andaba allí, sólo,  esperando no sé que.

Así que yo dejé tu mano y me acerqué, lo besé en las mejillas y le dije al oído “ gracias por cantar a mis poetas” y él me rodeo la cintura imperceptiblemente mientras me marchaba. No sé si dijo algo, yo no esperaba respuestas, ni siquiera sé porque te abandoné en aquel momento.

Supongo que se lo debía a mis poetas.

Tú preguntaste y yo recité a Pavese:

“Seguirán otros días, seguirán otras voces. Sonreirás a solas. Oirás viejas palabras,

voces cansadas, vanas igual que trajes viejos de las fiestas de ayer.”

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Sé partirme la boca

abril 14, 2012

Fue inevitable el encuentro.

Tan pasional como para hacerlo real   en la Semana de Pasión: tú tan iconoclasta de tiempos antiguos , yo tan devota de ímágenes perdidas. Tú tan de Itereconomía, del de los Santos ,  yo tan de la Ser y del  Intermedio…

El encuentro se produjo en el Santuario, un restaurante de Ceuta, porque no podía ser de otra manera, entre vírgenes de cera, confesionarios y reclinatorios nos pilló la madrugada bebiendo riojas y comiendo bacalao por aquello de la vigilia…

Tú pediste una ración de ibérico porque siempre te gustó pecar en lo pequeño, yo apuré las copas pensando que mejor entrar con la gula y la lujuria en las puertas del infierno, gustando carne humana que no de animal irracional …

Andamos, anduvimos, con la luna haciendonos cómplice mientras se ponía llena y una primavera recién estrenada guiñaba la memoria.

Cogidos de la mano, besándonos las bocas, las palabras, los recuerdos, bebíendonos la esencia del otro, sintiendo que el tiempo que pasó pasó , que no volvería por mucho que lo apretáramos en la carne  de los labios.

La madrugada nos sorprendió desnudos ante la gente, tan frágiles , tan vulnerables que los buitres nos miraban, nos juzgaban y nos condenaban sin mesura, sin defensa ni piedad… sin darnos cuenta, ajenos a los ojos de los otros.

Nos pasaron factura al otro día los fantasmas de la noche, los piojos de la mediocridad, las ladillas de las costuras provincianas..

No estuvo mal, tampoco bien.

Estuvo.

La tierra no es plana, la gravedad existe y el mundo tiene más mundos en el mismo espacio.

Sé que algunos no lo entienden, tampoco importa demasiado.


Paseando a Miss Fernández

agosto 18, 2011

En estos días extraños de vacaciones, extraños porque me falta mi padre y vivo entre el luto de no tenerlo y la certeza de que  el tiempo que estuvimos juntos nos llenó a los dos sin que yo sienta que quedase nada pendiente:

Nos dijimos muchas veces que nos queríamos,  que nos aceptabámos  nuestras debilidades,  que disfrutábamos del sentido del humor del otro,  que admirábamos nuestros dones,… nos divertía  reírnos de nuestras limitaciones y nos tomábamos en serio lo justo para vivir sin amarguras a pesar de la edad, los dolores, las ausencias…

Extraños  porque me paso las mañanas arreglando papeles, donde el  nombre de mi padre flota en el aire, en los impresos que relleno casi con indiferencia, en los números de la seguridad social y de tantos sitios afines…

Pues en estos días aún  saco tiempo para charlar con amigas, salir con amigos antiguos, romper el ayuno con mi gente musulmana  y pasear a Miss Fernández.

Miss Fernández es mi madre, que al fin y al cabo es la viuda de mi padre, que anduvo cincuenta y nueve años casada con él y que tiene que sentir su ausencia más que nadie.

Compartimos además de una impronta física, recuerdos desde la gestación, crianzas mía y de mi hijo, la dolorosa realidad de haber perdido a dos de nuestros hombres. Bueno, ella como ha vivido más ha dejado a más hombres y mujeres que yo en el camino.

En los paseos, que ella  me rehúsa a diario y yo la  animo con la promesa del café con churros del después aprendo a mirar el tiempo sin usura, a regalar paciencia, tolerancia y ternura que ella  me devuelve  siempre triplicadas.

Sus palabras llenan las horas, mi madre,  como yo, es una mujer de silencios, de mirar, escuchar… hablar bajito y poco. Llenita de dulzura,  de generosidad me mira y me regala su amor.  Y yo me hago pequeña.

Me gusta pasear a Mis Fernández.

 

 

 

 

 

 


Abismo

agosto 11, 2011

 

Está tan escondido

tu poso  de ternura,

tan celosamente guardada

tu belleza.

Tan oscura

tu luz de fuego vivo.

 

Pero yo

valiente criatura que goza en los abismos

me sumerjo en tu fondo

nado por tu misterio

exploro los caminos que tiene tu deseo

y me baño en tu piel

renacida a la vida

 

 


Mi padre

agosto 2, 2011

Le gustaba tocar el acordeón, los tangos, el rioja y los voraces de trasmallo. Las mujeres “entraditas en carnes”, ir a pescar, los jilgueros, los libros, los tebeos y las viñetas de Pepe Caballa. .

 Me enseñó a leer, a rezar y a ser fiel a mis ideas.

Jamás hablaba de política, pero renunció a un buen puesto  en Tabacalera por no querer vestir el uniforme de falange. Siempre votaba en secreto, tenía miedo  por mi cuando yo hablaba en alto diciendo que era de izquierdas… su  juventud la vivió  con una guerra fraticida, la posguerra lo llenó de miedos y de hambre.

La polio lo dejó cojo con seis meses , pero jamás le importó,  no fue ningún problema, se casó con la que quiso porque pudo casarse con cualquiera,  siempre tuvo labia y unos ojos sorprendentemente verdes para tener mujeres a su lado.

Me contaba cuentos, me hablaba de historias antiguas de Ceuta, de su Ceuta, la Ceuta de sus bisabuelos…de la República, del Vicentino,  aquel café antiguo vetado  por entonces a  los obreros; de los Carnavales antes del 36… de la Marina donde nació , los barcos, los pescaderos ambulantes y del café con churros del Campanero.

Tenía un kiosco que la gente llamaba carrillo, que es un referente para los taxistas y donde le van a dar una calle con su nombre. Un día me dijo que allí fue feliz.

Se fue el 31 de julio, dejándome más sola nuevamente, se fue con noventa años, dormido en su cama con la mujer que amaba.

Yo lo quería terriblemente y él a mi.

Ahora descansa con sus padres y su hermana, en Ceuta.

Le gustaba  tocar esta canción

 

 

 

 


“Esto es amor.”

marzo 14, 2011

  

(Poema leido en la ceremonia de la boda de Manuel y Carmen.)

  

   Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde, animoso,

         no hallar, fuera del bien, centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso.

        Huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño ;

       creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño:
esto es amor. Quien lo probó lo sabe.

Lope de Vega

 

 


Córdoba

noviembre 21, 2010

 

El patio de naranjos de la Mezquita es un remanso de paz, donde las ideas bullen,  amparadas por los sentidos: El sol de enero te acaricia, mientras el agua de las fuentes suenan mansas, rítmicas, con una candencia perfecta. Casi hueles a azahares y a naranjas aunque no sea primavera, mirar el empedrado del suelo donde te indica el camino  te lleva a tiempos del Alándalus  El lugar es tan mágico que ni siquiera los turistas  con sus flaxes y sus grupos logran devolverte al siglo veintiuno.

 

Siempre, antes de entrar a la Mezquita, ahora Catedral me gusta perder el tiempo en el patio, como antes pierdo el tiempo rodeando la estancia de piedra sin pasar, es el rito de quién siente  siempre un “dejà vu” solamente  en esta ciudad.

Me imagino a ibn Hazn   escribiendo su  ” El collar de la Paloma”, a Wallada en sus tertulias literarias de mujer islámica y libertaria en esta tierra. Me los imagino discutiendo de letras y de números en ese patio antes de entrar a rezar.

 

Me gusta más la estancia de Mezquita que de Catedral, por una cuestión de estética propia, nunca me convenció el barroco exagerado de la Contrarreforma pero sí me gustaron las líneas curvas, suaves, desiguales y perfectas del Alándalus. Es la belleza sin aristas, sin estridencias, la absoluta perfección de lo hermoso.

 

En el Alcázar, mientras pienso que los Reyes Católicos paseaban por allí, puedo imaginar mil y una historias de amor; de moros y cristianos, judíos, mezclados en un lugar concebido para vivir la armonía… hay demasiados rincones donde perderse, pecar, amar, transgredir las reglas…

 

Sus calles pequeñas, blancas, llenas de flores y de celosías hacen que imagine a una cristiana esperando a su amado moro golpeando con los cascos del caballo el empedrado para llevarla…

 

La ciudad invita a la poesía, al recuerdo, al tiempo de las luces y las mezclas, la ciudad te arrastra a una época  lejana donde todo pudo ser y fue, porque era y así se quiso.

 

La ciudad te muestra kilómetros mas allá un lugar donde un moro enamorado de una cristiana que añoraba la nieve, sembró la ciudad de almendros para que no sintiese nostalgia de ella.