Aparecer desnuda

agosto 25, 2009

desnuda

Un comentario de ayer en mi blog me dejó algo desangelada, con una ansiedad que  me trepaba como una enredadera. Aquel comentario me devolvió a años atrás, hace mas de catorce, y me trajo todas las sensaciones terribles que tenía entonces.

Aquella entrada sobre «Demandas de divorcio» fue dolorosa, me costó escribirla pero muchas veces no elijo, aunque parezca que sí, muchas veces es el instinto el que me hace escribir lo que pasa día a día por esta cabeza y este alma de una  mujer normal y corriente que sólo intenta exorcizar sus demonios cotidianos y extraordinarios  escribiendo porque desde pequeña la Literatura  fue su terapia.

Me gusta escribir, me apasiona leer, mi madre dice que siempre andaba con un libro a cuestas y lloraba si no entendía las palabras, con cuatro años ya leia, sin andar escolarizada, mi padre me enseñaba todas las noches a unir grafías que eran fonemas que yo poco a poco le daba sentido.

Lloré por ir al cole, y me aceptaron un año antes de lo normal con la condición de hacerme repetir Primero. Lo leía todo, escribir era más pesado, sobretodo en aquella época que lo importante era la forma más que el fondo.

Tenía una letra horrible, sigo teniendo una letra poco convencional, nunca supe dibujar, ni me importó, así que mis signos  escritos son un poco irregulares.

A medida que fui creciendo seguía leyendo, y empecé a escribir, contaba todo: lo que veía, lo que me pasaba, cómo era la gente de mi alrededor. Escribir me liberaba de andar sola, no estaba sola realmente puesto que tenía una familia que me adoraba, aunque jamás me llegó a entender del todo,  eran todos mayores y yo vivía en un mundo de adultos.

Crecí aprendiendo el nombre de las plantas y sus poderes mágicos a manos de un tío abuelo que hizo de abuelo, me enseñó a amar la naturaleza, los animales y el feminismo. Hablaba de teorías extrañas en aquella época franquista que yo oía convencida que eran verdad.  Ahora tengo la certeza  que lo son. Su mujer, mi tía abuela, que hizo de abuela,  me enseñaba a cocinar con ilusión y alegría, a elaborar los platos sin prisas y con ternura, a hacer crochet, a buscar el fresco las tardes de verano y a disfrutar de la vida que se renovaba cada primavera en el patio.

Yo seguía leyendo y escribiendo lo que se me ocurría.

Cuando empecé a estudiar Literatura en EGB, descubrí que antes que yo había gente que necesitaba poner en un papel lo que sentía. Recuerdo aquella época como una de las más felices de mi vida, leía sus obras, estudiaba sus vidas y reconocía que sus palabras me consolaban.
Luego me hicieron de izquierda, sí, ellos los poetas del 27, Lorca decía “que el poeta tiene que cantar y llorar con el pueblo” y a mí esa frase me marcó con trece años.

Empecé este blog hace casi un año, en septiembre lo cumpliremos, quería sacar lo que llevo dentro, demandar una Asamblea a mi partido y hacer feminismo. Nunca pensé que me leería tanta gente.

He conocido hombres y mujeres  fantásticos y extraordinarios  gracias a él: mi norte, Javier, Akme, Laura, Mefis  y tantos otros… Sé que hay quien me quiere por lo que escribo….

Pero tambien sé que me expongo día a día, que cualquiera que se asome y busque a una mujer feminista, del PSOE, que ame los gatos y ande en una ONG  en Ceuta es fácil ponerle nombres y apellidos. Que hay quien no me saluda por el blog, que hay quien me teme, y en el caso del último comentario que abro antiguas heridas.

No voy a pedir perdón, voy a pedir tolerancia, cuando escribo no lo hago en posesión de la verdad absoluta, no creo en nada absoluto, lo hago desde mi subjetividad con todo el respeto y la pasión que me mueve. No quiero herir a nadie, ni molestar, quizás revolver algunas conciencias y hacer que la ciudad se levante de su infinito letargo.

Para quien no me conoce escribo tal cual soy, soy tan transparente que a veces me da miedo.

(Alguien me ha mandado esta tarde con el nombre de «yo» este video, dadondole las gracias quiero compartirlo con vosotros y vosotras.)



«Queremos el pan, pero también las rosas»

julio 2, 2009

 

pan y rosas

“Hace cien años, 140 mujeres murieron asesinadas, calcinadas, en una fábrica textil de Nueva York, por exigir que su jornada laboral de doce horas se redujera, cobrar los mismos salarios que sus compañeros hombres y trabajar en condiciones más humanas. Mientras ellas permanecían encerradas otro grupo de mujeres, más numeroso, se manifestaba por la ciudad al grito de ”pan y rosas”. El pan simbolizaba el sueldo y las rosas la calidad en el trabajo.

Se manifestaban como nos manifestamos siempre las mujeres, pacíficamente. Y las encerradas lo hacían tambien pacíficamente.

El patrón, el dueño de la fábrica, decidió prenderle fuego y asesinar así a estas mujeres. Todas murieron, en un telar de la fábrica había una pieza de tela violeta…

Cien años después, las mujeres de toda la tierra seguimos demandando pan y rosas, y en memoria de aquellas jóvenes obreras nuestro color es el violeta.”

Era el 2008, con motivo del 8 de marzo, perteneciendo a aquella asociación de la que dimiti meses después, exponía con estas palabras cómo se habia ido consolidando el feminismo en el siglo XX a raiz de aquella demanda de pan y rosas.

 Hoy encuentro en la red, un grito unánime por las compañeras hondureñas demandando pan y rosas y exigiendo que se restablezcan los derechos civiles y sea el pueblo el que decida.

Las mujeres se han echado a la calle, como siempre, pacíficamente, unidas por un sentimiento sórico y social.

La mujeres de Honduras: campesinas, indígenas, afrodescendientes, hispanas han creado la resistencia pacífica contra el golpe. Salen de las ciudades, los campos, las aldeas y toman la calle.

Así que desde aquí, desde este blog africano, provinciano y pequeño me uno a ellas y espero que sea un sentimiento común entre las mujeres y los hombres de buena voluntad.


Premios 8 de marzo

marzo 3, 2009

 

 

rosa       

El 8 de marzo en mi ciudad se ha convertido en una jornada de premios, las asociaciones y la Ciudad premian a los que son afines a sus ideas de una u otra manera. Todo vale con tal de premiar la labor de la que calla o la que habla lo que apetece oír. Premios como churros donde el discurso tedioso y repetido volverá a llenarnos las orejas.

Las asociaciones copian al María de Eza institucional, no para competir, sino para repartirse el lujo de ser premiadas, repartir unos premios a unas militantes del pp o a unas simpatizantes o tal vez, a gente que ayuda que el pp tenga mayoría.

Mientras María de Eza, si es que alguna vez fue Gobernadora y no sustituta del marido, tiene que revolverse de donde ande por haber convertido su nombre en un capricho político, y las luchadoras vecinales se les tiene que poner en pie el estomago cuando brindan el premio a alguien que subvenciona sus actuaciones.

El 8 de marzo se convierte en una farsa feminista, donde la premiadas elaboran discursos sentidos y paritarios, mientras las juradas (mujeres del jurado) se reparten entre sus colegas las prebendas.

Se premian entre ellas, por ser buenas, feministas afines al poder, mujeres liberadas del yugo del patriarcado doméstico, subyugadas a otros patriarcados de cadenas invisibles donde la cerradura la maneja siempre un hombre. Y ellas asienten convencidas que hacen lo justo y lo debido. Mientras el color violeta se destiñe en un gris ceniza.

Me gusta el 8 de marzo, no olvido que mataron hace muchos años a unas mujeres por pedir los mismos derechos que los hombres en el trabajo, tejían un paño violeta que se quemó con ellas, mientras otras compañeras en la calle se manifestaban pidiendo pan y rosas. No olvido que la revolución bolchevique nació un 8 de marzo cuando las mujeres se echaron a la calle y convencieron a los soldados que necesitaban aceite para calentar las casas y cocinar.

El ocho de marzo es una manera de entender el feminismo, es una manera de entender el humanismo, la igualdad y la justicia sin derramar sangre en la lucha, la de las mujeres fue derramada muchas veces, pero ellas jamás atacaron con las armas. Pacifismo y feminismo siempre han ido de la mano.

Por eso me duele, me duele tanto en lo que se ha convertido en mi ciudad, me duele en la cabeza y en el estomago, en el pecho y en los ovarios.

Hay veces que duele y es costoso ser sórica.