Para mis compañeros de Trasmediterránea

Esta mañana lluviosa, de semana de Pasión en Ceuta te he visto: Recordaba tu sonrisa, tu paciencia y tu extraña manera de bromear como algo antiguo, pleno, lleno, algo que pertenecía a un pasado de muelles, de tikests de residentes y de familias numerosas… Las de veces que me enseñabas a hacer la caja en aquella taquilla tan vieja, tan antigua con un solo baño para hombres que compartíais con las pocas mujeres que nos atrevimos a invadir aquel espacio…

Yo era joven, tan joven como para creer que el feminismo se entendería si taconeaba en los muelles a golpes de sonrisa y de discurso…, si era capaz de trabajar con fiebre y lumbago, y no me quejaba aunque llevase  veinte horas sin parar…

Estabas tú, y Rafa que recontaba veinte veces los billetes de  pasaje para que me cuadrasen, en voz baja y disimulando para que yo no notara nada, Pedro, que me regalaba el café ,la sonrisa y  la compañía si había motines en el control de autos… José Luis, Jorge, Juan Carlos… y él,  mi hermano que no decía nada pero estaba siempre vigilante…

Estaba Vicente, a quien a golpes de Serrat y de bocatas de lomo en manteca del Lusitano me fue enamorando  el alma y la gula  hasta vivirme en sus viñetas. Y los tangos, y las horas juntos en aquel archivo polvoriento.

Allí conoci a mi mejor amigo que aún me acompaña, el que me regañaba en la oficina, por hablar y poner música, por ser como soy en un espacio que entonces no se entendía…

Mientras hablabas tus arrugas te marcaban la alegría, como un rictus extraño y evidente, tenías la impronta del abatimiento marcado en la mirada, la rendición de quien no plantea batalla.  Hablabas de Eres, de acuerdo con sindicatos, de tiempo de pasear,  de mirar las cosas… me dijiste que llevabas  más de cuarenta años haciendo lo mismo, haciendo lo que todos hacian alli, en Trasmediterranea, y a mi se me vino toda la memoria de golpe, como una losa evidente.

Te miraba pensando que cada vez hay menos Macondos, menos lugares a donde emigrar la memoria, menos islas extrañas para parar, estar o ver… Es como si nos negaran los oasis…

Me alejé callada, con la sensación agria de la crisis en las entrañas.

 

 

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