Negra sin querer

Nunca me importó ejercer de negra, incluso me divertía hacerle discursos a las amigas que hablaban en público. Era un trabajo creativo, un desafío teniendo en cuenta que algunas quería agradar al poder y yo llenarlos de críticas. Aprendí a redactar con un lenguaje subliminal que aunque ellas  no lo pillaban a algunos los dejaba pensando..

Era muy fácil ponerse en el lugar del otro, sólo decía lo que quería decir pero utilizando las palabras que normalmente usaba quien iba a lucirse ante una publico, no era tan mala como algunos asesores o asesoras que redactan palabras imposibles de pronunciar para quienes  las van a utilizar.

Tan sólo una vez que por despiste, más que por maldad cité en un discurso a Beltor Brecht y Juan Vivas, nuestro Presidente,  felicitó a mi compañera por el acierto del autor, mientras ella no sabía quien era ese señor ni que narices había escrito. Así que yo me regañé por no haberle dado una clase rapidita del alemán para salir del paso.

Es muy fácil escribir para otros, para mi hasta hace un par de años era un gesto de generosidad que hacía con ilusión. Supongo que por ingenuidad también, pero es algo que mejor no analizar en este momento.

Oír tus palabras en boca de otros cuando sabes que van a hacerlo resulta una inyección de vanidad extraña.

Esta mañana oía la Ser, mientras la sede se llenaba de mujeres, ya sabéis pidiendo ropa, carros de bebé, material escolar, leche maternizada…  la ansiedad me rompía el alma porque tengo el corazón de luto riguroso y el dolor de los otros aumenta más mi dolor. Es una sensación extraña. Intento que no se me note porque yo estoy para ayudar no para ser consolada, así  que en el rato que me han dejado con mis papeles y mi dolor a solas oigo las palabras de una política de mi partido, un texto leído donde reproduce las palabras de mi blog de  hace más de un año.

“La energía no se crea ni se destruye sólo  se trasforma,” y el dolor se ha convertido en rabia, una rabia feroz que me ha hecho apagar la radio, salir a la calle y rogar al espíritu de Pablo Iglesias que bañe de  creatividad a los míos.

4 respuestas a Negra sin querer

  1. Lupus dice:

    Cuando uno no tiene ni puñetera idea sobre algo, recurre al tito google y le pregunta sobre el asunto en cuestión, y ante la avalancha de respuetas, pues uno recurría a la opción más guay, por eso de impresionar y demás. Fuese como fuese, con un par de apaños y unos recursos, uno podía hacer suya esa sabiduría. No quedabas del todo mal. Ahora bien, ser tan atrevido como para no preguntar y simplemente usurpar pensamientos con la certeza de que no te van a pillar, y más en una Ciudad donde todos nos conocemos, es simplemente un alarde de ignorancia supina aderezada con un plus de desvergüenza.
    He dicho.

  2. Ana Concejo dice:

    Eso que tu describes como una afición, el escribir intervenciones y discursos es una actividad profesional en toda regla y por cierto bien valorada a la que suelen dedicarse much@ss periodistas, filólog@s,….En casi todas las instituciones sean publicas o privadas hay alguien que desempeña esa labor ¿Te habías planteado esa posibilidad?

  3. Africa Puente Cristo dice:

    Pues la verdad Ana que no me lo había planteado, pero admito ofertas.

  4. Mao dice:

    Dicen las malas lenguas que la plagiadora se pasea con el folio de su discurso muy ofendida. Es absolutamente patético.

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