Harera

Siempre he pensado que los puertos son mágicos…

Si le añades un poniente nítido que cubre de cobalto el cielo del anochecer, una  brisa llena de frescura y ese silencio extraño de la ruptura del ayuno que incluso en el centro de la ciudad se siente… una miscelánea de sensaciones cubierta de matices…

Mi compañero musulmán, abre el termo y el olor a harera invade el espacio de trabajo,”huele a Ramadán” le digo convencida, huele a decenas de ramadanes vividos en distintos momentos, estaciones, circunstancias…me sirve poco a poco en una taza, comparto con él ese momento íntimo de nutrir el cuerpo…

Esa sopa amarilla, densa, va recomponiendo el color a mi compañero. Yo la dejo entrar poco a poco notando en  cada cucharada las distintas etapas de mi vida en las que he vivido el Ramadán.

El culantro y el comino me recuerdan otras mesas, otros ojos:  barullo de niños corriendo, ceremoniales después de visitar la mezquita,  complicidad de distintos convergentes….

El calor en pleno agosto se abre paso por mi cuerpo, es el calor que llena el alma de fuego, de fuerza, de ardor, es una tibieza infinita que no te hace sudar, sino que te devuelve a la vida, a todas las sopas primitivas que se elaboraban a fuego lento llenas de nutrientes para calmar el espíritu y fortalecer los huesos…

La luna ha crecido hasta volverse llena. El puerto se detiene mientras celebramos la primera comida de los musulmanes.

¿Lleva carne?”, le pregunto a mi compañero y él me dice “ No, es pollo”. Mi alma sonríe, inevitablemente estamos en Ceuta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: