Pan y circo

 

 

Desde que le hice caso a mis amigas sobre que dejara de escuchar la ser e investigara por otras ondas estoy triste. No sólo ellas han sido catalizadoras de mi tristeza, un antiguo ex me pidió que viese Intereconomía  para abrir mi mente.

Empezó una pequeña duda anidándose en el cerebro, me dolió mi país, siempre me duele. Oír, escuchar a esos  periodistas  argumentar hace que la incertidumbre se instale en mis neuronas.

 Hacía años que no me sentía así, desde que el famoso trío de las Azores se unieron contra Irak, aquello fue un ramalazo de angustia que siguió mucho después y me estallo en las vísceras un once de marzo.  La nebulosa de pasar los días viendo lo que ocurría a mi alrededor sin tener fuerzas para pararlo.

 Hay otro pico de angustia que recuerdo, cuando invadieron la Isla del Perejil, no por la invasión en si, ni siquiera porque la ciudad empezó a dividirse, ni por  oír a Trillo arengar a las masas sobre el orgullo patrio. Eran esos  barcos de guerra frente a mi playa, en la bahía norte, en Benítez vigilando celosamente cada movimiento.

 No me gustan  las guerras, ni las crisis, ni los invasores ni los invadidos, me produce cansancio, dolor, una terrible parálisis de conciencia y eso me quema.

 Quería hacer una entrada explicando que el gobierno local gasta en llevarse a cuatrocientos jubilados una semana  a la costa del sol con todos los gastos pagados, pero sé que dirán que los mayores se merecen todo, y es verdad que se lo merecen, pero no sólo van ellos, va mucha más gente invitada a cargo de la Consejería, es decir, a cargo de todos nosotros y nosotras.

 Los mayores no tiene autobuses preparados de fácil acceso, nadie se ha preocupado de poner rampas en los barrios, la mayoría de los pisos de protección oficial antiguos carecen de ascensores.  Nadie se ocupa de hacer que la calidad de vida de ellos, que nos dieron lo mejor de si o lo que pudieron, tengan una vejez digna, o al menos cómoda.

Es la política de pan y circo.

 Se benefician de ello los mejores:los mayores que conservan la movilidad y aún el alzheimer no les ha tocado, pero se olvidan de los otros que probablemente necesiten menos circo pero más pan ( entendiendo pan como mejoras sociales)

 Incluso  hoy tenía esperanzas que esta tarde España ganara el partido, “pan y circo” , me emociona ver a mi hijo vestido con la roja, las banderas desplegadas y el país  parado esperando el milagro de los goles. No me gusta el fútbol, me educaron en un tiempo que a las niñas no nos gustaba eso, pero daría lo que fuera por ver a mis compatriotas felices

Eso me haría feliz.

 No ha podido ser.

Quizás mañana oiga la COPE para deprimirme más del todo pero antes pasaré por el stand que piden firmas para hacer de los corazones de pollo un BIC.

Me gusta y amo a España, no puedo evitar que me duela, como tampoco puedo evitar que un grupo de periodistas iconoclastas me hagan sonreír a pesar de todo.

 

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