A vueltas con la intelectualidad

 

Leyendo a Mefis y al Asimétrico, me quedo un poco colgada sobre la  intelectualidad y sus trabajos.

Creo como dice Manolo que la Ilustración fue el  motor de cambio de aquella sociedad donde una burguesía deseaba  asentarse. La Revolución Francesa la iniciaron los y las  intelectuales, recuerdo  a Olimpia de Gouges, que a pesar de la intelectualidad parece que siempre, incluso en  las revoluciones,   siempre se habla en masculino.

Supongo que es lo que dice Mefis, la capacidad de pensar, la ilusión por aprender y las ganas a tocar distintas materias. No lo sé.

Sé que al poder le asusta la intelectualidad, venga de donde venga, el poder o los y las intelectuales. Siempre, el poder,  pone un veto a la capacidad de pensar.

Recuerdo a Wilt, un personaje de una de las mejores novelas de Tom Sharpe enseñando literatura en la escuela de artes y oficios, comentando año tras año “El señor de las moscas”  para ser el hazmerreir de sus alumnos. Ser intelectual no está bien visto, en cuanto te despistas te ponen las gafas de pasta, la piel blanca y el cuerpo fofo de no visitar los gimnasios. Y si eres mujer te tachan de fea y virgen, llenita de razones para no ser querida, a las mujeres intelectuales además de la ignorancia les ataca el machismo

Esto viene a cuento porque Manolo de la Torre saca los nombres de los que firmamos aquella carta pidiendo que se cortara antes de utilizar el adjetivo ramplón y grosero hacia cualquiera que no comulgara con sus ideas. Y nos tacha de intelectuales, pero como algo peyorativo, o para cachondearse de quiénes tienen una licenciatura, como si tuvieran que pedir perdón por tenerla

Sé que es complicado hacerse entender ante una sociedad que cree que Belén Esteban es una heroína por ser una mujer de barrio sin estudios y sin ninguna ganas de estudiar. Una sociedad que te hace famoso si cuentas tus miserias en la tele  y las vendes. Y después de pasar por el quirófano luces unas tetas imposibles en el  Interviú.

Pero los y las  que firmamos esa carta, que él día a día pone los nombres, no sé si somos intelectuales o no, sé que somos hombres y mujeres que leer que alguien debe llevar un burka por fea, una señora debe adelgazar aunque sea ministra para alegrarle sus  fantasías sexuales, disculpa a Gordillo de su pecado, como un pecado menor,  por ser de la entrepierna y acusa a hombres buenos de cornudos no hace periodismo.

Hace daño.

Y los que firmamos no hacíamos intelectualidad sino justicia.

 

Una respuesta a A vueltas con la intelectualidad

  1. Paula dice:

    Como siempre muy bien Africa… pero creo que es inútil que cierta gente (esto va por de la Torre) llegue a comprender y/o asimilar conceptos como justicia, buen periodismo, respeto, integridad… Así que seguirá escupiendo sus insultos y difamaciones en su `columna´ y nosotros, los firmantes de aquella carta, no podremos sino reirnos de sus pútridas palabras y comentarlas en los foros con los que contamos para hacerlo. Está visto que hay casos más que perdidos!

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