“Aquellas pequeñas cosas”

 

 

 

“Una se cree que las mató el tiempo…” porque al fin y al cabo, una sigue haciendo lo mismo que ha hecho siempre pero desde otro lugar.

 Y en este camino de menos de dos años ha habido renuncias, enfrentamientos por la otra parte y dolor, mucho dolor…

Dolía tanto que aprendí a olvidarme, a no pensar, a pasar páginas y a andar de puntillas, aunque sabía que inevitablemente los caminos de mi ciudad son pequeñitos y acabaríamos encontrándonos.

Mientras trabajaba el hacer,  no pensaba en lo que podía haber sido, no quería mirar a atrás para que la sal no me dejará petrificada en la nostalgia.

Esta tarde, una mujer joven, tan joven como yo cuando empecé en aquella asociación, con tanta fuerza como yo, ilusionada con un proyecto del cual yo me enamoré  le ha creado un perfil en el facebook. Ella trabaja para esa asociación y lo hace bien, muy bien, con convencimiento de lo que hace.

Ha colgado fotos, tirando de álbumes antiguos y allí andaba mi imagen, mis proyectos, mis ideas, mis ilusiones…

Recuerdo la primera vez que salimos a manifestarnos contra la violencia de género,  en el barrio de Haddu,

Recuerdo aquel ocho de marzo que le colocamos delantales a los políticos

Aquellos cursos de formación, donde aprendíamos a ser más libres y a ayudar a otras mujeres

 

Aquella carrera que llevamos a Ana en silla de ruedas porque en aquel momento no podía andar…

 

Aquella asamblea….

 

Esta tarde se me ha aparecido ese  tren  “que vendió boleto de ida y vuelta….”

 

 

3 respuestas a “Aquellas pequeñas cosas”

  1. caberna dice:

    ¡Serrat sí que se adapta a los tiempos!
    ¿O son los tiempos los que se van adaptando a las cosas que dice Serrat?

  2. Alicia dice:

    Serrat se adapta a los tiempos, por que como la gente que está viva sabe que la vida es un camino y que hay que pasar todas las etapas.
    Serrat envejece y se hace viejo y sabio, lucha contra su enfermedad y la vence, ahora mismo por desgracia, esta luchando de nuevo.
    García Marquez dijo de esa canción que era la mejor canción que había oido nunca porque sin nombrarlo describia el hecho y la ausencia como nadie.
    Yo que sé mucho de esas pequeñas cosas que te acechan desde un cajón o detrás de la puerta, solo puedo decir que son inevitables, y que después del susto y el dolor de encontrarlas, una encuentra la alegría de que allí estuvieran.
    Sobre todo si sabe como Serrat que la vida son etapas y hay que vivirlas todas.

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