Aminatu

 

Las  mujeres no sabemos luchar con armas, respetamos demasiado la vida como para hacer que se le pierda a cualquiera que seguramente nació tras los dolores de una mujer que lo paría. Por eso no sabemos matar, por eso somos capaces de matarnos por una idea, por eso hacemos la revolución a golpes de evidencias y de dolores de mujer.

El mundo cree que el padre de la no violencia es Ghandi, pero lo cierto es que las madres de la no violencia han sido las mujeres, con sus guerras incruentas, sus revoluciones pacificas. Sus gritos pidiendo justicia y pan.

Las mujeres en Inglaterra eran encarceladas por pedir el voto, hacían huelga de hambre y se las alimentaba sin su consentimiento, una tortura atroz para aquellas que pedían el mismo derecho que sus compañeros varones. Murieron muchas, sobrevivieron otras y gracias a ellas las mujeres votamos en occidente.

En la Rusia de los zares las mujeres se echaron a la calle pidiendo aceite para calentar las casas y los pucheros, y miraban a la cara de los soldados con ojos de mujer, de madres, hermanas, amigas pidiendo justicia.

En Nueva York se les quemó a las que andaban encerradas en una fábrica pidiendo el pan y las rosas. Pacíficamente, reunidas exigiendo unos derechos simples: cobrar igual que sus compañeros varones, descansar los mimos días, no ser ciudadanas de segunda.

En la Plaza de mayo, cuando nadie se atrevía a llamar a los dictadores asesinos, ellas con pañuelos blancos paseaban con el nombre de sus hijos y de sus hijas desaparecidas pidiendo respuestas. Y al primer mundo se le caía la cara de vergüenza mientras ellas domingo a domingo seguían.

En Afganistán se reúnen clandestinamente para enseñar a las niñas a leer: Hacen el pan, clandestinamente,  para conseguir dinero para alimentar a los suyos.

Las mujeres hacemos revolución todos los días pero sin matar a nadie, sin cuchillos ni pistolas.

Hay una mujer dejándose morir en España, porque desea, cree, que su muerte, su lucha de mostrarse al mundo fuerte, convencida hará que recordemos que hay un pueblo que anda esclavo de otro pueblo. Que no tienen agua, que las mujeres andan kilómetros para conseguirla y están relegadas al “desierto del desierto”. Que viven enseñando a sus hijos e hijas el orgullo de ser libres, que pelean por las escuelas y los lápices y sólo desean vivir en paz bajo su bandera.

Aminatu sabe que si ella muere, si la dejamos morir, la vergüenza teñirá nuestra democracia y habrá más mujeres dispuestas a morir por la misma idea.

Ha empezado una guerra incruenta y sin freno, una mujer ha decidido plantarle cara al mundo por su pueblo. Y es una mujer la que hace revolución.

Sin derramar una sóla gota de sangre..

 

7 respuestas a Aminatu

  1. cómo se te olvidó nombrar a las mujeres palestinas?

    un saludo😉

  2. […] Aminatu. Las mujeres no sabemos luchar con armas […]

  3. Africa Puente Cristo dice:

    Tienes razón Basilio, auqnue en otras ocasiones he hablado de las mujeres de negro,

  4. Milano dice:

    Aminatu es una losa sobre nuestra conciencia… ¡sólo (y nada menos) quiere volver a su casa! La bofetada que nos está dando a unos y a otros es de las que ponen la cara roja y no precisamente por el golpe físico. UN abrazo, África…

  5. Al Marqz dice:

    La voz de la vida es la voz de la mujer y eso que relatas es un grito del alma que pide reconocimiento a quienes saben lo que el mundo necesita: justicia, respeto,compasión… Un saludo desde PTB.

  6. rosanufe dice:

    Hay algo que no entiendo, todo el mundo dando parabienes a esta mujer y poniendo de vuelta y media al gobierno español, y ¿Que hay del gobierno marroquí?, nadie dice una sola palabra cuando es Marruecos el que tiene la pelota en su tejado, porque si no dejan que entre esta mujer en su territorio, que no es de ellos pero lo ocupan por la fuerza ante la indiferencia del resto del mundo, que puede hacer España, que me lo expliquen, porque ho hay mas que amenazas contra España, que si se muere sera España la asesina, que yo sepa se la deja ir, y es repito Marruecos quien le quita sus derechos y aún no he oido una protesta, ni una palabra ni ninguna otra manifestación en contra de ese país que se pasa la democracia por el forro.
    A no ser claro, no podemos ofender a Marruecos, nuestros queridos vecinos del alma, pues un poco de valentía y a ver si oigo alguna protesta contra los verdaderos culpables de que esta mujer se deje morir de hambre.

  7. Danubio dice:

    No sabría decirte cuánto de equivocada te siento con esa guerra, por supuesto incruenta, que hace ya tiempo se declaró en tu cerebro, pero con la superficial premisa de dividirnos a todos entre hombres y mujeres.

    Mientras no hables de seres humanos que defiendan a la mujer, en vez de citar una y otra vez que son algunas (que esa es otra) mujeres las que lo hacen, seguirás persistiendo en el error.

    Dña. Aminatu, como también podía ser D. Aminatu, se aparea una y otra vez con las portadas de todos los periódicos y revistas de nuestro entorno mientras, huérfanos de ellas, miles y miles de niños y niñas mueren CADA día de hambre en el mundo.

    Para miccionar (con perdón) y no echar gota.

    Dicho todo esto con el mayor respeto, naturalmente.

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