Los vientos y Manuel

Rosa-de-los-vientos_ceuta

Mi amigo Manuel comenta en el facebook que un delicioso y fresco aire de poniente recorre su casa. Yo le contesto y le corrijo explicándole que no es poniente sino vendaval el  que  está barriendo las firmas simétricas  de las dimisiones, el polvo de los videos y la mediocridad reinante. Y él entre divertido y extrañado me recuerda que el viento de Ceuta lo supera y nunca jamás llegará a entenderlo.

Para la gente que vivimos cerca del mar el viento es mágico, cotidiano, nos cambia de humor: nos hace pesados, lentos, rápidos, ágiles según sople del este o del oeste, o haga ese batiburrillo que es el aire de vendaval, que siempre Manuel confunde.

El viento nos ha marcado a los que andamos pegados a las olas, sintiendo la sal en invierno, el frío húmedo en marzo, que no hay quién te quite de encima el temporal de San José, el calor bochornoso y húmedo de agosto “no hay feria sin levante” , ese aire que te moja, o ese otro aire que te seca…

Buscamos la bahía sur o norte, para tumbarnos en la playa según sople el viento y hemos aprendido que por mucho calor que haga la humedad, si no llevas un pañuelo que cubra los hombros y el escote,  te pasa factura y te impregna los huesos.

Los ceutíes vivimos entre dos vientos, dos vientos que luchan por imponerse y pueden cambiar de dirección en una hora, que te riza o te desriza el pelo y te cambia el humor y la alegría.

Los ceutíes vivimos entre dos continentes, dos mares y dos vientos.

Los que me leen saben que el viento es algo recurrente en este blog, que me emocioné con “Los aires difíciles” de Almudena Grandes porque me hizo entender cómo nos ven los que nunca han vivido a merced del viento, a parte de ser una de sus mejores novelas.

A mi me afecta el levante, me gusta el poniente y me divierte el vendaval, que todo lo barre.

El viento es tan ceutí como la mujer dormida, las caballas, el te con yerbabuena y los bocatas de corazones.Caballas kiko

A veces nos gusta y a veces nos supera, pero es nuestro y nos hace contradictorios a los hijos e hijas de esta bendita ciudad.

corazones

Una respuesta a Los vientos y Manuel

  1. caberna dice:

    ¡Bendito viento que nos mece y adormece!
    Ya sabes que yo soy más del Levante, el que me trajo al mundo una primavera y saltaba a la carretera con fuerte temporal.
    Las ciudades que -como Ceuta- deben mirar cada día al cielo antes de empezar a vivir, para ver si es aconsajable tender la ropa o esperar y lavarla mañana, salir peinado o ponerse un gorro, ir a la playa o quedarse en casa, sentarse en una terraza o pasar al interior de la cafetería, pintar las paredes o esperar a otro día… Las ciudades que -como Ceuta- viven pendiente de los vientos, tienen todas algo en común muy especial.
    Buena entrada, paisana. Un beso.

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