Imago

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Siempre me ha gustado Lucia Etxebarría, y esta noche, de andar en casa mientras el vendaval se apodera de la ciudad de los contrates he recordado un relato suyo que me marcó profundamente hace algunos años: “Imago”, es un corto dentro del libro “Nosotras que no somos como las demás” que habla de la atracción que sentimos algunas mujeres por los mismos tipos de hombres. Repetimos los mismos esquemas una y otra vez buscando aquel o a aquellos que en la infancia nos hicieron felices. Puede ser la voz, la mirada, la cadencia en los pasos, la ternura de la sonrisa o cualquier matiz que impregne nuestra realidad con algo hermoso del pasado.

En le relato ella habla de “la impronta indeleble”  (ad0r0 esa figura nominal) que nos han ido dejando y cómo volvemos a buscarla una y otra vez. Ella, en el corto, es una escritora que va a un congreso de escritores y en el avión o el autocar, no recuerdo bien,  encuentra ese hombre que tiene la impronta de todos los hombres que ha amado. Como la literatura le apasiona más vivirla que estudiarla decide estar con él físicamente hablando  y lo consigue, y por supuesto se enamora, todo teniendo como protagonistas al amor y a ella.

Él ocupa el segundo  plano de los espectadores. Él no se enamora, o al menos a mi no me lo parece, pero a ella le da igual, prefiere vivir una tormenta emocional de recuerdos, ausencias y nostalgias al aburrimiento del gris de todo los días.

Es su elección y es perfecta, al menos para ella.

Quizás todas tengamos un imago, la idea del amigo, amante ideal, la imagen de alguien que nos hará felices y será la otra mitad que nos vendieron de adolescentes. Quizás nos marcaron con las tradiciones y los prejuicios y nuestros imagos han permanecido escondidos mucho tiempo….

Tengo una amiga que le encantan los hombres con aires chulescos, no sabe muy bien porqué, pero mirando a su padre, un señor de mas de sesenta con genio y figura que  es chulo hasta reventar y adora a su hija puedo entenderla.

Otra se pierde ante los señores educados, si le ceden el asiento o le buscan el mejor lugar olvida su norte e irremediablemente se entrega.

Las hay que se vuelven locas por una moto y un señor barbudo que las conduce…

A mi me seducen los delgados, esos hombres que parecen andar adolescentes de pucheros, con aire frágil pero inteligentes y divertidos, que sepan hablar y que les guste jugar con las palabras. Esos señores etéreos que parecen demandar potajes y caricias… y que te miran con la ilusión de que tus carnes generosas les dé el consuelo en los días de invierno.

Mi padre es así: delgado, frágil, divertido, inteligente y sabe hablar.

Quizás todo es muy simple.  Repetimos los esquemas una y otra vez, buscando el amor de quien nos cogió por primera vez en brazos, cuando no sabíamos andar y nos dijo te quiero.

Una respuesta a Imago

  1. antonio fuentes dice:

    Mi mujer suele decir que los hombres buscamos la mayoria de las veces una amante- madre y que las mujeres buscaís una copia del padre. Yo que he aprendido mucho de ELLA, me lo creo. Saludos.

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