Isadora, Lilith y Olimpia

isadora y Lilith

Tengo dos gatas, Lilith y Olimpia, en honor a la primera mujer que abandonó el Paraíso por no obedecer a Adán y la otra por Olimpia de Gougues.

Durante quince años un gato atigrado, dulce, y especial acompañó mis días, Le pusimos Cisne porque entonces mi hijo le gustaba ver” Los caballeros del zodiaco” y se le ocurrió ese nombre por el Caballero Cisne.

Cuando me cambié de casa una gata blanca, hermosa, con un ojo de cada color se colaba por la terraza para robarle la comida a mi gato, creo que a él no le importaba, ya era mayor y no estaba para marcar territorios, además los animales son muy respetuosos con las hembras. Si llovía se cobijaba en casa y a veces se acurrucaba junto a Cisne. Él la dejaba hacer, hicieron una amistad como de amantes antiguos.

Ella no vivía con nosotros, porque le gustaba pasear por los tejados, cazar pájaros y buscar el sol. Yo la llamaba Isadora. A veces le traia regalos como saltamontes o pinchitos robados de alguna verbena de los barrios colindantes, pero mi gato era demasiado exquisito, criado en un hogar, como para comer nada de fuera.

Aún asi agradecíamos el detalle.

No sé si de mi gato o de cualquier otro, el celo en las hembras es fuerte y potente, el caso es que se quedó preñada.

Venía todos los días a comer y a dormir si hacía frío mientras mi gato adelgazaba por momentos y no probaba ni el agua. Lo llevé al veterinario y me dijo se que moría de viejo, me propuso que le practicáramos la eutanasia en unos días, me lo llevé a casa convencida que haría cualquier cosa para que no sufriera, y él tuvo el detalle de morir en mis brazos de manera natural. Fue doloroso perderlo pero se fue de la manera más dulce y junto a la persona que más quería.

Durante semanas anduve triste y echándolo de menos, Isadora no me visitaba, quizás sabedora que su amigo se había marchado…

Hasta que un día, creo que en primavera saltó con un bebe gatito en la boca y lo acunó en un cojín de la casa y se fue. Me sentó mal al principio, pensé que me hacía responsable de los deslices de mi gato. El gato pequeño, de un mes más o menos, que resultó ser gata, bufaba ante mis caricias y tenía miedo. Así que cuando apareció la madre las cogí a las dos y las eché de casa.

A la hora andaba nuevamente en el cojín, y yo le puse pienso y la acaricié hasta que su ronroneo nos hizo amigas. Isadora venía a darle la teta de vez en cuando y después desaparecía. Era blanca como su madre y tenía un ojo de cada color. Su manera de trepar por los estantes, de dormir en los libros me recordaba a su padre. El funambulismo que la hacía recorrer el tendedero era una manera de ver a Cisne. Así que se quedó.

En un despiste de los mios y celo de ella se quedó preñada de Olimpia. Pero ya os lo contaré en otra entrada.

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One Response to Isadora, Lilith y Olimpia

  1. Jsam dice:

    que bonita historia, me gustó tu blog.
    Pasa y visita el mio y si te gusta regalame tu voto en lo premios 20 blogs

    Un saludo desde Colombia

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