Mujeres del Biutz

Porteadores_esperan_acceder

Vienen todos los días desde Marruecos, desde cualquier pueblo cercano: Tetuán, el campo, cargadas de fruta, verdura y hortalizas. Cargadas como cargabamos nosotros a los animales en tiempos de posguerra. Algunas llevan pescado, pan, aceitunas… da miedo verlas, con la espalda inclinada, arrugas en la cara y el pelo cubierto….

Vienen todos los días.

Algunas veces les quitan la mercancía en la frontera, otras no las dejan pasar, hay veces que las aglomeraciones son tan enormes que los antidisturbios intentan que circulen en orden. Se las trata mal, con prisas,  sin contemplaciones… miradas como un  bloque que toma la frontera….

Da miedo verlas, muchas veces desde el centro de salud del Tarajal, mirando el horizonte fumando un cigarro,  veo el constante hormigueo humano del Biutz, surcan los caminos que llegan hasta “Las naves” el polígono comercial del Tarajal, donde a cualquiera que se pase y aún tenga corazón   o alguna víscera viva le tiene que doler.

Hay ruido, suciedad, desorden, aglomeraciones, policías, charcos, coches mal aparcados y gente que grita. La vida bulle en torno al comercio trasfronterizo, se compra y se vende para sobrevivir…

Hay que llegar a “Las naves”, a la ciudad, hay que vender las berenjenas y las patatas. Hay que tomar el mercado y esconderse de la policía mientras venden cebollas y tomates…

Pasar el Biutz es difícil, extraño, infrahumano, tercermundista, doloroso, terrible, lacerante… es como si llevaras marcado en la piel el tatuaje de ganado. Eres una animal que  gana espacio y que avanza junto a otros animales.

Hoy han muerto dos mujeres, pisoteadas en la avalancha, presas de la masa en una frontera que marca y divide a dos mundos diferentes. Han muerto dos mujeres mientras trabajaban, sin prestaciones, sin médicos ni ayudas, sin ni siquiera el reconocimiento de trabajadoras.
Dos mujeres que tendrán hijos, nietos, que seguramente se encargaban de la economía familiar… Dos mujeres que no conocemos…. A  lo mejor si, a lo mejor es quien viene a limpiarnos la casa una vez a la semana, o quien nos vende la lechuga en el mercado, quizás sea la que hace cola en el autobús del tarajal cargada nuevamente para comerciar  en Marruecos.

Han muerto dos mujeres en la ciudad de los contrastes, en la “pequeña, dulce y marinera” ciudad. Han muerto pisoteadas, han muerto trabajando.

Y yo, a pesar del dolor que me produce siento una terrible vergüenza.

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8 Responses to Mujeres del Biutz

  1. Cuando entras en Ceuta desde Marruecos, ves la frontera ceutí luciendo flamante las banderas de España y de Europa… Una frontera que se rehabilitó con fondos europeos y que esconde, “por la puerta de atrás”, la tragedia de Ceuta. Todo es apariencia.

    La frontera de Marruecos -con su particular personalidad- ha crecido con numerosos carriles, la de Ceuta, a pesar de todo el dinero Europeo, en vez de crecer, se le ha “lavado la cara” y se han dilapidado terrenos que hubieran podido ser verdaderamente aprovechados en vez de tanta acuicultura y majaderías…

    Besos.

  2. […] terminar quiero citar lo que dice se dice en “África Puente Cristo. Una mujer de Ceuta”, uno de los blogs políticos y sociales más importante de […]

  3. Milano dice:

    Hoy la frontera ha dejado de ser un lugar fascinante (http://lacomunidad.elpais.com/milanlomo/2008/3/25/fotos-un-tubo-contacto)

    Y las preguntas sarcástcas surgen rápidamente: ¿por qué? ¿hasta cuando? ¿quien gana? ¿quien pierde? ¿quien es más cínico? ¿quien más corrupto?

    Te mereces un abrazo.

  4. […] terminar quiero citar lo que dice se dice en “África Puente Cristo. Una mujer de Ceuta”, uno de los blogs políticos y sociales más importante de […]

  5. caberna dice:

    Todo el mundo sabía que la del Biutz era una situación insostenible y que cualquier día podía ocurrir lo de ayer: dos personas muertas, dos mujeres aplastadas en una avalancha inhumana.
    Y si todo el mundo lo sabíamos, las autoridades también. ¿A quién pedimos ahora responsabilidades? ¿Quién las pide? ¿Cómo? ¿Dónde?
    Estas cosas no deberían pasar en nuestra ciudad en el siglo XXI. Y pasan. Y duele que pasen. Pero seguramente en unos días todo habrá pasado y todos pasarán de nuevo. Y el problema seguirá.
    Esperaré atentamente la respuesta de nuestros políticos (los locales y los representantes del estado) a ver si se nota que les pagamos para algo.
    Un fuerte abrazo, África.

  6. Santiago dice:

    Los que vivimos fuera de nuestra tierra, nos gusta alardear y presumir de la sociedad en la que crecimos y nos educamos, conviviendo con otras culturas, razas y costumbres.
    Los aires de modernidad que llegaban del otro lado de la frontera, mucho antes que a la pacata y medieval España de entonces, la cultura frances nos dejaba revistas, cine, música, libros, etc.
    Ahora, me tengo que callar, porque lo único que les damos a nuestros amigos vecinos, es, miseria, incultura y alienación, y a mí, se me cae la cara de vergüenza.

  7. […] gustaría saber si para las muertas del Biuz tuvo Mujeres Vecinales alguna condolencia. Ellas eran mujeres […]

  8. […] la pequeña, dulce y marinera ciudad murieron dos  mujeres trabajando  el año pasado, en el paso del Biutz, aplastadas como insectos ante la avalancha. Y a pesar de las muertes no pararon ni un solo […]

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