Playa Benítez

playa-benitez       Me gusta pasear en invierno por ella. Hay algo en esa bahía que me seduce y me llena, quizás sea el norte que se ve al fondo, prometedor y cercano, quizás el monte con su Mujer Dormida que extiende los pies hasta la arena.

 Tiene los atardeceres más cromáticos que he visto, todos llenos de matices de violeta.

 En verano se llena, no tanto como las playas de la bahía sur, sus aguas son más frescas, es el Atlántico que el que la cubre, la gente tambien es distinta: menos bikinis de diseño, más bañadores, niños, neveras, fiambreras…. Alguna partida de parchís o dominó.

Vecinos de los barrios colindantes, acostumbrados a verme bajar con el libro y la pamela.

Siempre bajo sola con el botellín de agua, la toalla y el libro que acompañan mi soledad elegida, la pamela que me protege de los rayos, bendito sol que me gusta en el cuerpo pero me molesta en la cara.

 Hay veces que no leo, miro y recuerdo…  Recuerdo a una niña que le asustaba el mar pero le fascinaba bajar a la playa. Una madre, vestida siempre, con el bocadillo de la merienda en el bolso, gritando mi nombre y obligándome a guardar la digestión. Un par de amigos con los que aprendí a jugar a las chinas y a hacer pozas en la orilla. El alquitrán en los pies, siempre presente, ahora sé que se llama chapapote. Nos lo quitábamos frotándonos con las piedras de la orilla, los terribles escalones que te hacían tener miedo a adentrarte por la playa. Y la sal en el cuerpo mientras subías la cuesta.

 Recuerdo después a mi hijo pescando, buceando enseñándome los tesoros de un mar abierto a la Península.

Cuando la crisis del Perejil me viene a la memoria un libro de Benedetti y los barcos de guerra custodiando la bahía. Me angustiaba el gris acorazado de los barcos. La angustia se extendía como un manto extraño de grises en aquel verano distinto.

playa-benitez-2        En invierno es un desierto a penas habitado, las gaviotas se hacen dueñas de la playa, se recuestan perezosas, alineadas siempre. Algunos perros conquistan el espacio que se les arrebata en verano, los residentes del CETI (centro de estancia temporal de inmigrantes) pasan horas mirando al norte, la promesa de un mundo mejor que les espera al otro lado.

Ves a los ferrys llegar a los muelles, azotar el viento de poniente con su alegría clara. Las piedras lucen sin aristas que poco a poco van limando las mareas… Y el olor… a vida, a mar, ese olor que se expande en el alma, llenito de salitre y de espuma.

 Cuando te adentras en el mar, te bañas, nadas, te llenas de sal y de olas, en ese agua tan fría y después te posas sobre la toalla, sobre las piedras. .. Y alli aprendes, ante el sol, que la felicidad cabe en pedazo de verano, en una bahía norte al norte de África.

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7 Responses to Playa Benítez

  1. Milano dice:

    El mar huele a Playa Benítez; y las algas, cuando son arrastradas a la orilla, y se secan al sol cuando se retira la tempestad, huelen a Playa Benítez… Y el chapapote que se pega en la planta del pie, también huele a Playa Benítez. Y si vas a las Bermudas, a Punta Cana, o al Ribadeo, resulta que la sal que se forma en la piel de esas playas, huelen a Playa Benítez…

    Esa playa, el barrio, Ceuta, las calles de la niñez son la medida de las cosas, el rasero ara medir el mundo…

  2. caberna dice:

    Vaya, África, el frío de las aguas de Benitez me ha llegado a los huesos, como hace años, cuando hacía la mili como socorrista en la playa de Regulares 1, allí, al ladito de Casa Fernando. Vigilaba que a los nenes de los jefes y oficiales de Regulares no les pasara nada en el agua, mientras las señoras me miraban de reojo o me pedían: “Socorrista, lleve por favor a los niños a dar una vuelta con la barca por la bahía, pero no se aleje mucho…” Y el socorrista sacaba la patera al mar (me encantaba) montaba a tres o cuatro niños y me alejaba un poco de la orilla sintiendo el sol en mis hombros veinteañeros y la brisa fresca del Estrecho en mi cara. Entonces, aún tenía Gibraltar al Norte y el futuro era un sueño por construir; preparaba las oposiciones a magisterio escondido en los vestuarios cuando las mamás de los nenes me dejaban en paz…
    ¿Ha pasado tanto tiempo? Mientras te leía creía sentir el poniente en la cara y el olor a salitre era tan real…
    Estoy de acuerdo, la felicidad cabe en un trozo de toalla extendida bajo tu cuerpo al sol.
    Preciosa entrada, amiga. Gracias por el salitre rejuvenecedor

  3. poeta dice:

    Que bien has definido la playa de mi niñez, me he sentido indentificado….!!!, y sobre todo cuando volvía andando (porque antes se iba a la playa andando)ante una cuesta interminable y jugando a pisarle las chanclas a las personas que llevaba delante…!!!!. Recuerdos de niñez envueltos en salitre. Sólo un pero, si me permites, África, que abandonada por parte de los responsables políticos y tan poco equipada está esa playa. Allí no se zambulle ningún presidente ni ningún cargo del Consejo de Gobierno de ésta querida nuestra ciudad. Me da pena cuando en invierno, una y otra vez, ante cuatro gotas se inunda esa zona de nuestra ciudad. Me duele y me da pena, no es la playa de los “pijos” pero siempre será mi playa, la de mi niñez. De pequeño, en la pandilla surgía la pregunta: ¿ A dónde vamos, al Chorrillo o a Benítez?, y siempre respondía lo mismo: a nuestra playa… Gracias África por este viaje lleno de reminiscencias…..

  4. Rosi Sentís dice:

    Era la playa de mi barrio,donde acudiamos tod@s a bañarnos,a jugar,a coquetear,bajabamos solos,la teniamos a tiro de piedra,además en la parte de Bazurco habia un casetón del casino de Villajovita,alli nos esperaban nuestras familias .¡Que recuerdos! me encanta el color y el olor del mar ,de ese ,mi mar

  5. Santiago dice:

    ¡Como disfruto leyéndote Africa!. Y esto solo es una perla, ¡que sería un collar de varias vueltas!
    Gracias por la entrada, y gracias a los comentaristas.
    Es un lujo teneros a un clic en el ratón.
    Ya sabes que nosotros crecimos mirando al Sur. La playa Benitez era como bañarnos en el Cantábrico, dándonos el Sol por la espalda por la mañana, pero me gustaba el agua cristalina y helada de Benzú, que te despejaba para todo el día. Y el salitre, que se acumulaba en las cejas y las pestañas.
    ¡Que tiempos!, ¿habrá alguien que se acuerde de ellos?

  6. Any dice:

    Qué maravilloso es leer estos hermosos recuerdos de las playas de Ceuta, en especial Benítez!! Soy Argentina y tengo mi hijo trabajando allá. No conozco el lugar, pero al leer estos comentarios, me transportan y me hacen disfutar las bellezas de esas playas y sentirme más cerca de mi hijo. Él también está maravillado por la gente, los paisajes, su vida….Gracias por todo lo que me hacen sentir!!

  7. un cantabro que hace 40 años anduvo por ahi dice:

    nunca comprendi que parte de la playa benitez , estuviera repartida entre los militares , mellamo mucho la atencion . pues en las playas de cantabria esto era impensable , recuerdo que un dia nos agruparon a unos cuantos soldados de regulares 1 y nos llevaron a acondicionar las piedras de una de estas parcelas , que estaba delimitada con unas vallas , tambien recuerdo que estuve desplazado unos tres meses en benzu , y una chica que en este lugar tenia un bar y habia comprado un seat 600 algunas veces aprovechabamos el viaje desde la calle real hasta benzu o viceversa , tambien eramos clientes del bar p.d. ahora recuerdo que el bar era de sus padres

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