Paje de Melchor

reyes

Ayer en Facebook, una es muy moderna para la red y se mete en todas estas comunidades progresistas, charlando con Alberto Blázquez, concejal de Alcalá de Henares me comentaba que sale de Melchor en la Cabalgata de su ciudad.

Yo empecé a recordar que hace seis años, salí de paje, paja más bien aunque suene raro, del Rey Melchor. A mi jefe de entonces, hombre encantador y bastante tierno para las cosas de la Navidad, a pesar de ser del PP  le propusieron hacer de Rey Mago, de Melchor también,  en la Cabalgata de Ceuta y él pensó que sus pajes-pajas tenían que ser las dos mujeres que ejercíamos diariamente de secretarias, colaboradoras o ayudantes.

Así que fuimos las dos a Festejos a recoger los trajes, a mi me tocó uno de alguien que probablemente media uno noventa y pesaba cien quilos, yo no soy grande, pero soy incansable al desaliento, y estuve recortando dobladillos y costuras. El tocado era egipcio, con una serpiente encima, que yo mantenía más erecta que mis compañeros.  Me maquillé la cara dorada y los labios marrones. No sé si iba guapa pero parecía un paje-paja unisex.

Quedamos a las cinco de la tarde para visitar a los crios  y repartir juguetes en los centros de menores, la ilusión que se desprende de los niños es algo indescriptible, mi jefe de entonces hacía realmente de Melchor y yo me convertí en su ayuda de cámara. Soy muy teatrera cuando me pongo.

Después fuimos al hospital, él repartía regalos junto a los otros Reyes y los pajes-pajas  caramelos y monedas de chocolate.

El hospital se convirtió en una fiesta, los niños nos seguían con caras de asombro, los pequeños temblaban de alegría y los mayores de complicidad. Alguna lágrima se me escapó ante tanta vida entre niños enfermos. Y me emocionó ver a las nuevas mamás sabiendo que ellas tenían el mejor de los regalos.

Después nos llevaron a la Residencia de ancianos, alli también repartimos regalos y nos cantaron villancicos.

Fuimos a Maestranza (una plaza de mi tierra)  y nos sentamos en las carrozas. Mi jefe Melchor en el trono, yo a sus pies, eso de ser plebeya tiene sus desventajas,  repartiendo caramelos. Jamás me he sentido tan querida, ni tan esperada. Bajamos la Calle Real, el Revellín y la Gran Vía entre aplausos, risas,  niños que tenía que coger y ponerlos con Melchor…

Había niños de todas las religiones, porque en mi tierra, los Reyes son los Reyes y las mamás con pañuelo y chilabas llevan a sus crios a la Cabalgata. Es algo que me encanta.

Estuvo bien, aunque discutí varias veces con los de festejos: Chiqui, Alfredo, Juan  y José Luis conocen mi vena reivindicativa y socialista, ellos intentaban racionar los caramelos y lucirlos ante puntos estratégicos, yo no quería pasar por ningún lugar sin derrocharlos.
Fuimos la carroza que más gastó, pero a quién no le gustan los caramelos de Reyes. Sé que ellos cumplen con su trabajo y le agradezco la paciencia infinita que ese día tuvieron  conmigo.

Fue una experiencia feliz. Y eso que soy republicana.

Anuncios

One Response to Paje de Melchor

  1. Milano dice:

    Pa verte… con tus galas y reivindicando más caramelos. ¡Genio y figura…!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: