Terror en el hiper

 

 

 

hiper 

 

Esta tarde mi madre me ha pedido que la acompañe a un hipermercado a hacer las compras de Navidad, supongo que es una excusa para salir y oler como andan las grandes superficies de ofertas y de reclamos navideños.

A mi me dan terror las grandes superficies.

Pero una madre es una madre y allí venden el pienso que a mis gatas les encantan, me han salido pijas las dos, porque distinguen marcas y todo. Supongo que la culpa es mía porque malcrío a todo bicho viviente.

Pues eso, llegamos y no tenemos cambio para el carro, recorre el camino hasta información donde unas niñas con chaqueta y excesivamente pintadas te cambian el billete. Te miran con cara de decir “cómo se le ocurre llegar hasta aquí sin cambio” pero yo, que soy ajena al desaliento ni me fijo.

Y tiro de mi carro, lo primero que encuentro dulces navideños, cinco metros de dulces, hay tantos que no me gusta ninguno, mi madre busca y elige, a mi me parecen todos iguales y uniformes. Me gusta ir a “La Campana” y comprar pestiños, roscos y cortadillos al peso, si viniera mi familia de fuera me encantaría perder una tarde creándolos en la cocina. Me gustan los sabores tradicionales que no lleven conservantes.

Seguimos: el pan, hay cien variedades de panes para elegir, así que me pierdo en los integrales. Mi madre busca sabiamente lo que realmente interesa, yo acabo con cuatro panecillos de centeno y uno de ajo.

El pescado me da pena, esos rapes tristes sobre el mostrador, con unos salmonetes descoloridos y un salmón que seguramente perdió el río y el mar. Con lo que me gusta “la plaza” con sus voceros diciendo “fresco, boquerones plateados, salmonetes vivos, sardinas reventonas…” Allí nadie habla, y los langostinos se venden al peso, a muy buen precio cocidos ya, pero con el sabor perdido.

Y la carne… cortada, envasada, con fecha de caducidad, con instrucciones de elaboración, rellena y todo. Vamos, que yo recuerdo a mi carnicera que me dice que ella me rellena el pavo si yo le digo los ingredientes, y me cuenta la elaboración de los distintos pollos: de corral, de campo, picantotes… y el pato, las perdices, el conejo.

Y el carnicero que es un artista cortando el solomillo…y allí en el mercado, rodeada de señoras de más edad y más experiencia que  me cuenta el tiempo de la carne y me pasan secretos para elaborarla.

La verdura ni os cuento, donde se ponga Ahmed diciendo “niña tengo los aguacates que te gustan y llévate estas berenjenas que están de muerte”Y te he guardado los espárragos trigueros, llévate la rúcula, que la traigo por ti y por otra como tú”

Eso sí, hemos cargado el aceite, mi madre el refinado, yo el virgen, soy una maniática de lo autentico, he de reconocer que el precio de allí es estupendo.

Y el vino, ahí sí, busco en las bodegas como en las librerías, puedo pasar horas eligiendo, a mi padre le gusta el Rioja a mí el Ribera. En los blancos mi amor es el Barbadillo, pero coqueteo con el Diamante  y acabo con un crianza que dejo por el  precio que me seduzca.

Terminamos  pagando en caja, mi madre el carro lleno, yo con dos patés, una tabla de quesos, una botella de vino, pan de centeno y pienso para gatos.

 

 

 

 

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6 Responses to Terror en el hiper

  1. Rosi Sentís dice:

    Si te gusta Castillo de San Diego de Barbadillo,prueba Maestrante,tambien de Barbadillo, quizás más afrutado,pero delicioso al paladar

  2. caberna dice:

    ¡Vaya por Dios, Rosi, le iba yo a decir lo mismo del Maestrante, pero ya me has pisado la idea!
    Bueno, pues aparte de Barbadillo o Tierra Blanca (de Cádiz también – Arcos de la Frontera-) particularmente yo soy también como tu padre, más del buen Rioja de crianza que de Ribera del Duero, aunque entiendo que a las chicas os guste más el Ribera al ser algo más suave al paladar.
    En fin, que gracias por llevarnos de compras.
    Un beso.

  3. Danubio dice:

    ¿Pero cómo se puede preferir el Ribera al Rioja o viceversa? Hay tanto Ribera y tanto Rioja ni siquiera probado que mucho me temo que dependerá de la bodega y de la cosecha ¿o no?

    Pero, en fin, eso suele ocurrir cuando se tiene esa pretenciosa tentación de generalizarlo todo.

  4. Milano dice:

    ..desde que se vió a Aznar proponiendo el ribera, servidor se decantó definitivamete por el rioja. Las cosas como son..

  5. caberna dice:

    … Ahora que lo pienso, es verdad Milano, desde que Aznar empezó a promocionar el vino de Ribera del Duero (que por aquel entonces no se conocía tanto) le pillé un poquito de tirria. Oye, es algo que tenía ahí en el subconsciente y de pronto me he dado cuenta.
    Decididamente me inclino por La Rioja, además estuve allí de vacaciones y se portaron de lujo.
    ¡¡¡Viva Honduras!!! Perdón, quiero decir Viva La Rioja.

  6. Africa Puente Cristo dice:

    Acepto vuestos sabios consejos. Yo siempre fui una enamorada del Rioja, pero una amiga mía de la Ribera del Duero me descubrió aquel vino, en esos años gobernaba Felipe. Con los años me ha dado por el Barbadillo, le he cogido cariño.

    Rosi, lo intenté con el Maestrante, y está bien pero es que a mi los afrutados, salvo el Diamante que es de Rioja, pues como que no me hacen gracia.

    De todas maneras yo como Machado compañeros: “Si hay vino bebeo vino, si no hay pues agua fresca”Lo improtante siempre , siempre es la compañía.

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