Xawen

xaguen-009   Quedamos a las nueve y media en la Plaza de África para coger el autocar, íbamos cuarenta y cinco, gente de Ceuta, de la Península, de la Unión Europea y algunos tunecinos. Algo muy lógico cuando el Congreso que lo organizaba era de Multiculturalidad y Convivencia.

Llovía a cántaros.

En la frontera de Marruecos nos han tenido casi dos horas, le han dado mil vueltas a los pasaportes y algunos han tenido que corregir las profesiones que habían rellenado en la hojilla por no aclararlas demasiado. La lógica de los mejanis (polis marroquíes) es algo que escapa a mi entendimiento. No sé qué puede tener de sospechoso un autocar llenito de catedráticos, profesores, maestros, administrativos… con una pinta de hombres y mujeres de paz que se nota de lejos.

Al fin hemos salido rumbo a Xawen.

El campo estaba verde, daba gusto ver las montañas, los olivos, las ovejas pastando y la tranquilidad del tiempo que en Marruecos cobra otra dimensión.

Arriba de la montaña Xawen, con su añil, sus calles estrechas, su laberinto de bazares en la Medina…xaguen-008

La gente es muy hospitalaria y te ofrecen de todo: comida, guías, collares de eucalipto, turquesas, babuchas, hachís…

Las mujeres lavan en el arroyo, con la tabla de madera y la fuerza de las manos, frente a un bello e inmenso paisaje. El agua debía estar helada, aunque su música acompaña al viajero en todo momento. Es un lugar mágico.xaguen-012

El azul, ese azul conseguido con el azulejo que nuestras madres usaban para blanquear la ropa, que me trae recuerdos de la niñez de dedos teñidos, por meterlos donde no debía, cubre las calles de Xawen dándole una visión de acuarela.

En un telar, me he quedado un rato viendo tejer a un hombre, tranquilamente, a mano, y dejándome seducir por la magia de los colores de las colchas, las alfombras, los cojines…

Hemos descansado a comer, en un restaurante añil, lleno de alfombras y velas un delicioso cus cus, con sus almendras, su pollo, sus verduras al vapor, sus pasas y su cebollita caramelizada.

La ciudad me ha llenado de magia, de la magia del azul y el canto del agua, de las pausas necesarias para que todo fluya, del secreto de cada puerta añil, cuidada y trabajada.

No ha nevado, pero sé que no se puede tener todo.

 

 

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2 Responses to Xawen

  1. caberna dice:

    Me llega la paz de Xawen (nunca lo habría escrito así) a través de tus palabras. Se ve que disfrutaste de la estancia. De lo que me entran más ganas es del cuscus, pues me gusta mucho y allí debió saber delicioso. Veo que los majanis no cambian ni en siete siglos, pero en fin, hay que pasar de ellos para disfrutar, porque como lo pienses no vas.
    Las fotos son preciosas, veo que todo sigue muy “añil”.
    Me alegro mucho del disfrute. Un beso.

  2. Africa Puente Cristo dice:

    Gracias Caberna, las fotos son mías y ya verás que como fotográfa soy un desastre, pero el azul me gusta. A mi me sale un cus cus delicioso, asi que cuando quieras.

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