Los autobuses y “El Príncipe”

principe   Toda ciudad que se precie, al menos en las sociedades capitalistas del Hemisferio Norte, tiene su barrio marginal. Un lugar donde se supone que las fuerzas de seguridad no pasan, la gente vive en una especie de ciudad sin ley, y el trapicheo de drogas y otras materias ilegales es lo habitual.

La gente conoce su existencia y la gente bien suele evitarla.

En Sevilla están las “Tres mil viviendas”, en Málaga “La Palmita” y en Ceuta “El Príncipe”.

A mí “El Príncipe” me gusta, me gusta la vida que tiene a todas horas, puedes pasarte un domingo a la una de la tarde buscando carne de  cordero para guisar y la encuentras. Hay pan siempre, pasteles, fruta y verdura que se vende en la calle y bombonas de butano.

Es un barrio donde la vida bulle de una manera extraordinaria, hay terribles laberintos que son calles, chabolas tristes junto a mansiones enormes. Todo envuelto en un caos urbanístico que a fuerza de ser insoportable se convierte en hermoso.  La gente vive en la calle prácticamente y si vas a una casa de visita encuentras en el patio a más de veinte niños, de vecinas, familias y alrededores.

Te ofrecen te y pastas en cuanto te asomas y la gente, por lo general es hospitalaria y cariñosa.

No entraré en la economía marginal, y en historias sórdidas que también las hay. Pero “El Príncipe” tiene ese olor antiguo de cuando las puertas de las casas no se cerraban.

Ahora los autobuses no quieren adentrarse por sus calles, tienen razón, conducir por allí es una aventura. La gente aparca donde quiere y no tiene prisa en quitar el coche, en “El Príncipe” nadie tiene prisa. Algunos conductores son insolidários y les da igual lo que  pase o quién pase.

No hay nadie regulando el tráfico, ni quién se atreva a poner una multa. Así que el macarra de turno campea a su capricho haciendo lo que le da la gana.

Y aunque tienen razón los trabajadores de  los autobuses es justo pensar en los niños que van a los Institutos, Colegios de Primaria hay allí, dos coles. En la gente que no tiene coche y le gusta o necesita bajar al centro, en un montón de ciudadanos y ciudadanas  que pagan impuestos y votan. Porque en elecciones locales dos de los partidos montan sedes y oficinas para captar votos durante meses, nosotros no, nosotros hacemos una visita de dos horas en un barrio inmenso y lo rematamos con una fiesta donde agitamos banderitas que ponen PSOE, pero es que mi partido es asi. principe-2

Así que mientras nos criban o no, creo que lo justo es denunciar que el barrio se queda sin autobuses, y es el Gobierno de la Ciudad el que tiene que tomar medidas ahora y mandar a policías locales a regular y a poner un poco de orden, aunque queden más de dos años para elecciones.

Que luego en Semana Santa cuando baja el Medinaceli, hay tanta policía que da miedo y hasta helicópteros nos acompañan. Pero claro, ese día suben los políticos.

 

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4 Responses to Los autobuses y “El Príncipe”

  1. Milano dice:

    Tiendo a pensar que la ley es, al final, lo único que nos separa de la selva. Todos sabemos eso, y lo asumimos, y lo apoyamos. En el fondo es eso lo que nos hace implicarnos en lo público, mejorar la realidad usando las leyes que nos damos entre todos… y, seguramente, El Príncipe no debería ser un gueto, no debería estar al margen de nada, ni de ayudas, ni de servicios municipales, ni por supuesto de la ley… Pero no se cómo se hace eso, ni siquiera cómo se empieza. Lo mismo que los autobuses no entren es una llamada de atención que desencadena conciencias… ¡Quien sabe!

    África… me estoy aficionando a las cosas de casa gracias a ti. Si un día te conozco, recuérdame que te de un abrazo.

  2. santiago dice:

    ¿Qué les pasa a mis paisanos, para no ver el valor de las personas que tienen delante de sus narices. Todo lo que llevo leido tuyo me parece de una coherencia, y una sensibilidad, y un cariño a los demás fuera de lo común. A lo mejor, para destacar en un partido, hay que ser todo lo contrario. O la inteligencia y al cultura no cuentan para los intereses de partidos políticos. Me parece, que ignorar a una persona con estos valores es un desperdicio que ninguna sociedad se debe permitir.
    “Si un día te conozco, recuérdame que te de un abrazo”.

  3. caberna dice:

    Hace muchos años que no voy al Príncipe, pero hubo un tiempo en que iba todos los días. Yo fui maestro en esa barriada. Vivía en la torre del Tarajal, junto a la aduana, que entonces eran casas de maestros. Cada día, cogía el coche y subía, mañana y tarde y a veces noche, pues también daba clases a los adultos. Nunca tuve un problema, conocía a la gente y ellos me conocían a mí. Salía a las diez de la noche y sabía que si algo ocurría podía llamar a cualquier puerta. Hoy… deben andar por El Príncipe muchos hombres y muchas mujeres a las que tuve en la escuela cuando eran sólo niños y niñas. Seguro que después de casi treinta años nadie me reconocería, pero yo recuerdo ese tiempo con cariño. Por aquél entonces aún había una comisaría de policía nacional allí y existía el poblado legionario. Por lo que leo y oigo, ahora las cosas son muy distintas y es fácil que haya tiros entre bandas armadas que ajustan sus cuentas… No sé si me gustaría volver, África; creo que no. No me gustan los sitios que están al margen de la ley. aunque a veces tampoco me guste los que la imparten y se toman la justicia por su mano (como ese animal de la UIR que le rompió hace poco la nariz al hijo de un buen amigo mío en el poblado marinero). En fin, como tú misma dices muchas veces, nuestra ciudad es muy contradictoria.
    Por cierto, el día que tengas que repartir abrazos, te van a faltar brazos, porque yo también quiero uno, ¿eh?

  4. Africa Puente Cristo dice:

    Abrazos los que querais, vosotros los chicos de mi norte haceis que me sienta menos sola.

    Milan, hoy dice el periódico que subirá la local a controlar el tráfico, así que el Principe tendrá autobuses. Yo como tú, soy contraria a los guetos y creo que si el Principe se queda sin autobuses ni policías contribuiremos a aislarlos más cosa que no es buena para nadie.

    Santiago cielo, yo creo que mi partido no me excluirá, más que nada porque lo único que he pedido ha sido luz y taquigrafos, pero si lo hace pues seguiremos haciendo otras cosas, eso si desde mi perspectiva de izquierdas. Que el PP quiere ficharme pero no me dejo.

    Caberna, guapo, no sabia que eras maestro, yo ando rodeada de maestros siempre, aunque no lo soy. El principe sigue conservando aquello de cuando dabas clases, sólo hay que ver a los crios y crias, Por eso no es justo que lo combiertan en gueto.

    A los tres de verdad que me sobran brazos, cariños y ternura.

    Ya nos conoceremos.

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