Nancy cumple cuarenta

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Hace cuarenta años que nació Nancy, la muñeca, recuerdo que yo tuve una: pelirroja, con sus botas y sus faldas maxis. Me la regaló mi hermano unos Reyes y yo la miraba mucho pero jugaba poco con ella.

De pequeña no me gustaban las muñecas, en casa se empeñaban en regalarme pepones inanimados  con su cochecito de capota, mi madre le tejía colchitas y cubrecamas muy lindos a los que yo no hacía ningún caso. Se desesperaban pensando que la niña era “rara”, no se entretenía con “nada de niña”, ni con la escobita ni la fregona de juguete.

Tuve una cocinita, “moderna y funcional” que convertí en el hogar de un gorrión malherido. Allí le hice una cama, preparé su comida y me entretuve sacándolo a la vida. Después cuando aprendió a volar solo la cocinita “moderna y funcional” quedó relegada al rincón del olvido.

Me gustaba los “Juegos reunidos”, el “Exin castillo” y un xilófono, a pesar de no haber tenido nunca oído musical, ni inteligencia espacial. Pero todo aquello era mucho más divertido que barrer, fregar o vestir y desvestir a una muñeca.

Me gustaban los perros, maquillaba a un labrador, el pobre tan paciente, y lo vestía con los trapos que pillaba. Pero es que él siempre sabía quitárselos y correr a esconderse, o posar cuando yo le decía que estaba muy guapo.

Me aburrían “los juegos de niñas”. Mi madre decidió darse por vencida, y mi hermano que era muy moderno me regaló una Nancy progre (quizás ahí empezó todo).

Curiosamente con los años aprendí a coser y cocinar, aprendí a disfrutar haciéndolo, tuve un hijo al que amamanté y acuné, y vestí y desvestí miles de veces.

Me siguen gustando los perros, los gatos y los pájaros en libertad. He tenido el pelo largo y pelirrojo como aquella Nancy y me entusiasman las botas altas con tacones.

Pero eso sí, sigo aborreciendo la fregona y la escoba, aunque a ésta última la uso a veces para desplazarme.

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6 Responses to Nancy cumple cuarenta

  1. Jejejej… Ya sabía yo que la escoba la usabas para tus andanzas…

  2. Veronique dice:

    Pues yo, curiosamente, guardo muy buenos recuerdos de mi Nancy. Era negra y con su pelo aprendí a hacer trenzas (recuerdo perfectamente a mi madre enseñándome en la plaza de mi barrio). A mí tampoco me gustaban las muñecas, prefería colorear, leer o pelearme con mi hermano por los clicks de Playmobil, pero mi Nancy negra era otra cosa.

  3. Danubio dice:

    Pues yo, porque quizás soy contradictorio como mi ciudad, me gustaba mucho Nancy, África, y hasta su pelo, su figura y sus lindos ojos, prefiriéndola de largo a todos esos balones de reglamento que campeaban por todos lados. Muy al contrario que tú, a mí me encantaban sus vestidos, jugar con ella y desvestirla una y otra vez, pero a pesar de esta afición, fíjate, nunca nadie osó llamarme rarito. Hasta que, pues todo lo bueno termina, un día tuvo que regresar a los Estados Unidos. Y ahí acabó todo, pues ya no volví a verla más, pero me quedó un poso. Y es que hay aficiones…

  4. Barbarita dice:

    Hola,
    muy bonito lo que escribes sobre Nancy y tus gustos de la infancia, pero deberías citar la fuente de donde has obtenido la imagen de la muñeca, pues es de mi autoría y existen unas condiciones de uso para ella.

    Te dejo aquí un enlace directo a la página donde vienen explicadas:
    http://srtapepis.blogsome.com/terminos-y-condiciones/

    Un saludo cordial,
    Barbarita

  5. Africa Puente Cristo dice:

    Lo siento, no entró por tu blog, sino que estaba en la red y era la misma que tuve, ya te he citado.

    Saludos

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