Las malas compañías (para mis amigos y amigas)

 

Muchas veces se me ha juzgado por mis amigos y amigas. Tengo la fortuna de conocer gente que me quiere y las quiero de todos los credos, idearios y costumbres.
La gente buena, es decir, la gente que tiene corazón y se emociona, lucha por su gente y por su vida, aman y se apasionan como yo tienen cabida en mi vida.

Nunca renuncié a nadie por el que dirán, siempre me ha dado igual lo que digan, entre otras cosas porque no pierdo el tiempo con esas pequeñeces, me gusta avanzar, crear y rodearme de gente.

Me gustan las catedráticas y las limpiadoras, la conserje de Instituto que es una artista decorando, el profe de Secundaria que se involucra  ante casi todo, la hispanista  con su tesis de cómo hablamos en Ceuta,  el operario de Endesa que es todo un documentalista, la política del pp por su ternura,  el asesor de un grupo minoritario de la Asamblea que quiso ser mod cuando era más joven, la carnicera que me trocea el pollo y me cuenta que su niña hace Agronomía en Madrid. El celador de mi Centro de Salud que es un erudito musical, las marujas que hacen torrijas deliciosas, la frutera que entiende mi pasión por los aguacates, la técnica de Integración que se disfraza de bruja para celebrar el Hallowed en su cole, la oficinista del Juzgado capaz de ofrecer café y consuelo a las victimas de la violencia. El bombero filólogo, la trabajadora social que se lo cree y actúa como tal.  El pintor exyonki y expresidario  que pinta la casa de mis padres con todo el mimo del mundo porque yo se lo he pedido…

 Me divierto con las azafatas de eventos y suelo caerle bien a los taxistas.

En general me gusta la gente.

Hoy recordando, que es tiempo de hacer memoria,  pensaba en mi partido, cómo me puso trabas al principio, cuando decidí volver a militar después de diez años por mi amistad con una diputada del PP, mi amistad sincera, de años, de luchas, de batallas, de risas y de llantos. De crear un proyecto común al margen de los partidos. Pero les pareció dudosa que alguien como yo, amiga íntima, casi hermana, de una musulmana y del PP quisiera volver a entrar con la familia socialista.

Se  me miró con lupa, buscando pillarme en un renuncio. No lo consiguieron Y en las autonómicas tuve el número más bonito para mí.

Después, cuando se cargaron al partido, cuando lo disolvieron y en plena campaña presentaron a los candidatos al Congreso y al Senado, se me juzgó por ir acompañada de una profe de Ciencias, un profe de Filosofía y un director provincial, ellos eran “críticos”, y yo su amiga, así que noté la desconfianza y el recelo en las miradas.

Me dió igual. Aplaudí, participé, ayudé en la campaña y actué de interventora. No voy a negar a mis amigos por seguir  la corriente.

La gente de mi asociación desconfió de mis amigos socialistas, y se me volvió a mirar con lupa.

Ahora Salvador de la Encina (“quien te puso Salvaora que poco te conocía”) vuelve a decir que nos mirará con lupa. Una vez más.

Sé que si me excluyen, cosa que no creo que hagan, lo harán por la “juntera”, no hay otra razón. Pero tambien sé que hagan lo que hagan jamás renunciaré a  mi libertad como persona ni ante un partido,  ante una asociación o ante un plato de lentejas.

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3 Responses to Las malas compañías (para mis amigos y amigas)

  1. caberna dice:

    O sea, “dime con quien andas y te diré quien eres”. Uno cree que eso ya pasó a la historia, pero en pueblos pequeños y en ciudades tan recogidas como Ceuta, pues se te vigila sin que te des cuenta siquiera. Tú crees que cada cual hace su vida, que va a lo suyo y no está pendiente de lo que hacen los demás…. Y un cuerno. Un día, coincides con alguien a quien no has visto en tu vida y te dice: Ah, tú eres fulano que estás casado con fulana y tu hermano es y tu padre es… y se saben tu vida de memoria, y tú te quedas atónito pensando cómo pierde la gente el tiempo estando pendiente de los demás. Pero lo malo no es eso, lo peor es que luego encima te juzgan teniendo en cuenta tus amistades y hasta a tus vecinos con los que te cruzas en el ascensor… En fin, que somos como somos, ¡qué le vamos a hacer!

  2. caberna dice:

    Por cierto, gracias por la versión con aires de tango que hace Serrat de su propia canción. Es todo un regalo.
    Un beso.

  3. Africa Puente Cristo dice:

    Me gusta Serrat, y esta canción venía de perlas para lo que quería expresar.
    Gracias a ti siempre, por leerme.

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