La mujer que se daba con las puertas

Estoy oyendo, que no viendo “La Noria” de Tele Cinco, no suelo entretenerme mirando la tele, pero casi siempre la tengo como una voz en of que me acompaña. Este sábado he decidido no salir de casa, cumpliendo con una norma que me impongo siempre en septiembre después de los exceso del verano. El caso es que ha aparecido declarando Violeta Santander, la novia de Antonio Puertas, el agresor de Jesús Neira y   me ha dado mucha pena. Los periodistas se le han echado al ruedo, el público le ha chillado y ella exhibía una compostura que a poco que oyeras su voz veías que es falsa. Independientemente de lo que diga ella, de lo que digan los abogados, los periodistas e incluso los psiquiatras jamás he visto tan clara a una víctima de violencia.  Ha contado que fue víctima de agresiones por su anterior pareja, y tal y como hablaba de Antonio Puertas, cómo lo disculpaba y cómo se sentía culpable más me reafirmaba en mi creencia que es víctima de malos tratos.

El caso que es terrible, pero a la vez revelador,  ha hecho que la sociedad piense que es necesario implicarse y personalmente la postura de Neira me parece la más coherente y honesta, pero la gente obvia algo importante, algo que nos trae la Ley de Violencia, algo que nos enseñan a las mediadoras y es la víctima de la violencia. La víctima enamorada que ni siquiera se da cuenta que es maltratada y que ve como algo normal el trato que se le da por parte de su pareja. Nos ha explicado que ella se disculpó en el juicio ante Neira, ella, no el agresor, como si realmente fuese ella la que provocó la situación. Y sigue defendiéndolo. Los periodistas se la comían, y las periodistas prácticamente la han mandado al paredón de las mujeres falsas y malas. Y de verdad que aunque yo no pueda estar de acuerdo con la postura de Violeta no puedo menos que entenderla. ..

La violencia de género no es un fenómeno puntual que dura lo que dura la agresión, es una carrera de fondo que va minando la autoestima y la capacidad de realidad de las víctimas, no es el bofetón o la agresión verbal de un momento es el poco a poco que te va haciendo creer que eres merecedora de ese trato. Violeta fue agredida por su primera pareja, y probablemente lo habrá sido a lo largo de su vida con las parejas que haya tenido. Dice que lo que la enamoró de Antonio es su vulnerabilidad, y yo, que soy mala, y me he vuelto peor con la edad , sé que lo que realmente esconde es que Antonio tiene un  complejo de inferioridad que se engrandece ante los que puede controlar en un momento dado, de ahí que a ella la empujara, a Neira le agrediera por detrás y que sea un poli tóxico. No voy a analizar a este maltratador, porque no me gusta hacerlo, no suelo perder el tiempo con los maltratadotes jamás, y él lo es con ella y ha sido  un agresor violento con Neira. Pero no puedo menos que sentir empatía hacia Violeta.

Quizás la sociedad española ha aprendido a ser intolerante con los maltratadotes, cosa de la que me alegro, pero me gustaría que aprendiera a ser tolerante con las víctimas, es una espiral extraña que es difícil deshacer, y cuanto más pongamos a las mujeres sobre el paredón menos entenderán que andamos de su lado. Sé que es muy difícil pedir a una sociedad que comprenda a una mujer que está siendo maltratada y defiende a su pareja. Pero si queremos romper con estas agresiones debemos aprender a entender a las mujeres o al menos a aceptarlas.

La violencia de género es tan brutal que muchas mujeres viven pensando que es lo normal en sus vidas. El dolor llega a formar parte de su cotidianeidad y defenderán su forma de vida como cualquiera de nosotros lo haríamos con la nuestra.

Por eso tenemos que aprender a desaprender los tópicos y entender que hay mujeres enredadas en un laberinto.

Pido a mis lectores disculpas por no hablar de Ceuta, otro dia mas, pero todo se andará.

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3 Responses to La mujer que se daba con las puertas

  1. Ana Concejo dice:

    África la descripción que haces de la situación que a traviesa una víctima de violencia de género es impecable. De mi experiencia personal añadiría varias cuestiones. El proceso de apendizaje: se aprende a ejercer violencia por parte de los maltratadores y se aprende a asumir la violencia como la normalidad en la relación de pareja (Miguel Llorente lo ponía en el título de su libro: Mi marido me pega lo normal). Pero también aprendemos a entender el ciclo de la violencia y la situación que viven las vícitmas.

    Por mi parte aprendí a asumir que habrá víctimas que actuen como Violeta (que su imagen no tiene porque ser la de la mujer desvalida), la impotencia cuando tras una crisis ella vuelve con su maltratador, el intento de distanciarte de la situación y al final entender cuales son los pasos del proceso que debe vivir ineludiblemente la mujer maltratada antes de la ruptura definitiva y como acompañarla en ese proceso.

    Desde mi punto de vista me pareció lamentable que La Noria comercializara con este asunto y llevara a Violeta al programa, pero en el tratamiento sobre la Violencia de Género lo medios de comunicación, que en un determinado momento contribuyeron a visibilizar este drama (tras el asesinato de Ana Orantes) otras veces no han sabido estar a la altura.

    Un descubrimiento tu blog. Tan lejos y tan cerca.

  2. Africa Puente Cristo dice:

    Ana Orantes marcó un antes y un después al trato que los medios le daban a las noticias de violencia de género, a mi tampoco me gustó cómo se mostró en “La Noria”. Sin embargo, sentí empatía y pena por Violeta, tú sintetizas muy bien el círculo de la violencia.

    Gracias por tu comentario y por entender a las víctimas, me llena de orgullo que una socialista que gobierna en su tierra piense asi. Cada vez somos más compañera.

  3. Danubio dice:

    Como parece obvio, huelga cualquier comentario sobre el maltratador o sobre Jesús Neyra, evidentes antípodas en ese suceso producido. Mi absoluto desprecio por uno y mi más alta consideración sobre el otro.

    Respecto a Violeta he de decir que puedo entender la defensa que hace de su amado, incluso que se vuelva contra su momentáneo protector. Pero hasta aquí hemos llegado, pues siempre le afearé su proceder tanto en un caso como en otro, porque aunque dura la realidad, sería una forma más de ayudar a que abriera sus ojos de una puñetera vez.

    Se habla también de la miserable actitud de Violeta por haber cobrado, también de acuerdo, pero más miserables fueron aquellos que le pagaron y que siguen enarbolando, día tras día, la bandera de no sé qué carambas ideales.

    Un saludito

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